En medio de las críticas por encabezar una comisión de congresistas que viajó el domingo a La Habana, el presidente del Senado habla de los diálogos de paz, la agenda legislativa y el Partido Liberal.
¿Cómo va el proceso de paz?
Va mejor de lo que los colombianos piensan.
¿A qué se fue a La Habana?
Durante cerca de ocho meses de conversaciones, el Congreso consideró inoportuno intervenir en ellas y se limitó a impulsar el proceso a través de las mesas regionales de paz. Después de escuchar las preocupaciones de los colombianos a lo largo y ancho del país, decidimos que era hora de transmitir esas inquietudes y preocupaciones sobre los tiempos del proceso a los negociadores a ambos lados de la mesa.
¿Ve a los dirigentes de las Farc haciendo política en el futuro y sentados en el Congreso?
El proceso de paz, si sale bien, implicará espacios políticos para quienes cambien las balas por las palabras, y eso no es otra cosa que lo que defendió un colombiano que hoy aparece en la otra orilla como contradictor de la paz, pero que hace diez años escribió de su puño y letra su manifiesto cuando era candidato: Álvaro Uribe Vélez. “Quiero que los grupos armados ilegales se desmovilicen para que hagan política sin armas”: eso es lo que estamos haciendo ahora e implica espacios de participación política.
¿Cree factible que las Farc, de organizarse políticamente, apoyen la campaña de reelección del presidente Juan Manuel Santos?
Es absolutamente iluso pensar que si se abren espacios políticos para las Farc, ellos o Marcha Patriótica acompañen con su voto la propuesta del Partido de la U o de Juan Manuel Santos. En principio, porque han sido nuestros contradictores ideológicos durante 50 años. Hay un millón de diferencias políticas que hacen imposible que si se logra hacer la paz ellos voten por nosotros o nosotros votemos por ellos. Aquí no hay ningún encuentro ideológico, solamente una oportunidad histórica, la de hacer la paz para que todas esas diferencias se tramiten en democracia.
¿Por qué son pocos los que defienden el proceso de paz?
Como el proceso es complejo y difícil, hay muchos dirigentes temerosos, por no decir cobardes, que no se atreven a defenderlo en la plaza pública y se acomodan a los discursos guerreristas o simplemente le hacen el quite a la necesidad de explicarles con paciencia a los colombianos que la paz vale la pena y es posible. Nosotros lo defendemos y creemos que hay que apostarle a la paz y hacemos proselitismo por ella, con todas sus sindicaciones, incluyendo la participación política para quienes dejen las armas.
¿Cómo ve lo dicho por la senadora Piedad Córdoba el viernes: que le alegraba que el presidente se uniera a la Marcha Patriótica…?
Como ella hace rato salió del Congreso está desinformada sobre lo que allí ocurre. Aprovecho esta entrevista para informarle que las comisiones conjuntas de Paz del Congreso le anunciaron al país hace más de un mes que la segunda ronda de las mesas regionales por la paz se iniciaba el 9 de abril, por ser el Día Nacional de las Víctimas, acompañado de una marcha a favor del proceso de paz.
¿Le molesta que marchen otros sectores distintos?
No. Bienvenidos todos los que se sumen, incluyendo Marcha Patriótica. A mí me alegra mucho que el Gobierno estimule los mensajes a favor de la paz. La paz no es propiedad de una facción particular, la paz es un derecho de todos y todos vamos a marchar a favor de ella.
¿No le parece que empiezan a notarse coincidencias entre el presidente y otros sectores con los que antes no era afín, como Marcha Patriótica?
Lo que ha hecho el presidente Santos de la mano del Partido de la U es pasar de la seguridad a la paz y abrir caminos para el fin del conflicto. Punto. No significa que estemos de acuerdo ideológicamente en ninguna otra cosa, y ese escenario de confluencia política no será.
Sin embargo, hay sectores que interpretan lo dicho por Piedad Córdoba de manera distinta.
Fíjese que es la primera vez que veo a Piedad Córdoba ingenua, porque ese mensaje de ella le sirve al radicalismo de derecha para hacerles creer a algunos colombianos desinformados que Santos está virando hacia la extrema izquierda, y tampoco es así.
Además del viaje a La Habana, ¿de qué hablaron con el presidente Santos en la reunión del sábado?
Sobre la agenda legislativa. El Congreso quiere que se incluya una reforma penitenciaria y una política que es necesaria para las minorías. Pero esa reforma no termina de convencer al Gobierno.
¿Por qué?
Al ministro del Interior le parece que no es momento para presentarla. Pero la realidad es que partidos como el Verde y Cambio Radical, que hacen parte de la Unidad Nacional, corren el riesgo de desaparecer. Tengo el compromiso de buscarles un camino de supervivencia política.
¿Entonces ustedes hacen reforma política cada vez que lo necesiten y cuando se vienen las elecciones?
Los partidos mayoritarios no necesitamos ninguna reforma. Para nosotros es cómoda la elevación del umbral y la desaparición de los partidos minoritarios resultaría útil. Sin embargo, yo insisto en la reforma por respeto a las minorías y porque es indispensable salvar el espacio de la oposición. Es un pésimo mensaje que por cuenta de un resultado electoral desaparezca el único partido de oposición que es el Polo.
¿El senador Robledo, del Polo Democrático, ha manifestado que su partido no siente el temor del umbral?
Él hoy es minoría en la bancada del Polo; tiene excluidos y casi expulsados a sus compañeros. Si usted le pregunta a Gloria Inés Ramírez, Iván Cepeda, Luis Carlos Avellaneda o Parmenio Cuéllar, quieren la escisión. De los ocho senadores que tienen, hay sólo dos que son radicales: Robledo y Alexánder López. Él sabe que es minoría y si se aprueba la escisión los otros hacen mayoría y el que se tiene que ir es él. Ese es un tema interno del partido, pero lo cierto es que sin eso corren el riesgo de quedar por fuera del umbral. Robledo quiere correr el riesgo, pero los demás no.
¿Qué quieren proponer ustedes en esa reforma política?
Varias cosas: la escisión para aquellos partidos cuya bancada la autorice con un 60% de la votación, para que esa fracción pueda montar un nuevo partido político y sobrevivir. La eliminación de la reelección del procurador y la eliminación de la figura del vicepresidente. Eso, claro, no afecta a quienes hoy están en esos cargos.
Cambiando a otra reforma, ¿qué pasó con la reforma pensional? ¿Tiene o no tiene ambiente?
No, es una reforma confusa que hay que socializar más para que los colombianos tengamos la certeza de que logrará que haya más personas con pensión. Además no parece ser una prioridad, para el Gobierno tampoco.
Se sabe que usted no aspirará en la próximas elecciones al Senado. ¿Qué quiere hacer?
Hay dos temas que me importan exclusivamente. La paz y la consolidación del posconflicto, que nos va a tomar cuatro o cinco años hacia delante, si nos va bien. Y un tema más largo y polémico: la legalización internacional de las drogas. A esos dos cosas me quiero dedicar exclusivamente, si hay espacio para ello en mi partido o en el Gobierno, si volvemos a gobernar porque hoy gobierna el Partido Liberal.
¿Siente que su partido no está siendo protagonista en el Gobierno?
Lo declaro con todas las letras. Aquí hay una cosa muy curiosa: que los partidos que compitieron con nosotros y que intentaron derrotar a Juan Manuel Santos son hoy partidos que gobiernan con mucho más espacio que el partido que ganó las elecciones y acompañó al presidente. Si revisa, el Partido Liberal tiene siete ministros, tiene una actividad mayoritaria de gobierno siendo un partido que quedó de quinto en las elecciones presidenciales.
¿Qué le ha dicho el presidente al respecto?
Desde que él era candidato dejó muy claro que prefiere no escuchar opiniones sobre la composición de sus gabinetes, y nosotros somos respetuosos de esa decisión. Pero eso no significa que no le expresemos nuestra opinión.
Camila Zuluaga / Especial para El Espectador
Elespectador.com http://www.elespectador.com/noticias/paz/articulo-408289-paz-implica-participacion-politica
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