El jefe guerrillero negó tener un plan de guerra contra esas comunidades y dijo que las Farc también han sido víctimas de agresiones por parte de algunos indígenas
“Si ustedes tienen quejas o denuncias contra guerrilleros o milicianos que de algún modo han cometido abusos o conductas delictuosas contra los indígenas o su comunidad, estamos en disposición plena de recibirlas y tramitarlas, aplicando los correctivos que contemplan nuestros estatutos y reglamentos disciplinarios”.
Eso dice uno de los apartes de la respuesta que el máximo comandante de las Farc, Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, les envió a las comunidades indígenas del norte del Cauca, que el pasado 29 de abril, en una carta, le reclamaron por el plan sistemático de exterminio físico y cultural que desde hace varios años ha promovido en su contra el grupo guerrillero.
En dicha misiva, los indígenas del norte del Cauca señalaron a las Farc como las responsables intelectuales de un plan militar destinado a asesinar de manera selectiva a varios de los comuneros indígenas. Y, en este sentido, dieron a conocer el plan de la guerrilla para acabar con el movimiento indígena colombiano, una de cuyas estrategias es utilizar a integrantes de dichas comunidades, a quienes previamente han preparado para que cumplan con supuestos “propósitos militaristas revolucionarios”.
En la respuesta, fechada el 12 de mayo desde las montañas de Colombia, el jefe guerrillero señala que la disposición de las Farc es no caer en provocaciones ni asumir una actitud conflictiva con las comunidades indígenas. “En nuestro ánimo pesan muy antiguos y profundos lazos de afecto y solidaridad hacia las comunidades aborígenes del país y el continente, razón por la cual mal podríamos abrigar algún sentimiento de hostilidad o confrontación hacia ellas, menos todavía cuando nuestros principios y banderas de lucha contemplan la cabal reivindicación de sus seculares derechos violentados”, dice.
Sin embargo, acto seguido, ‘Timochenko’ habla de unas “obligadas precisiones”, invitando a los indígenas a “analizar las cosas con serenidad y sensatez”: “Nos acusan ustedes en su nota de tener un cuidadoso plan de guerra elaborado contra los gobiernos autónomos, legítimos y ancestrales de los pueblos indígenas del país. Honradamente, humanamente, políticamente, podemos asegurarles que tal apreciación está rotundamente equivocada, no se corresponde para nada con la realidad y más parece el producto del envenenamiento por parte de terceros interesados. De nuestra parte existe toda la disposición para entendernos positivamente con ustedes, como comunidad, como autoridades indígenas, como hermanos de sueños y de luchas”.
Y agrega: “Nosotros estamos seguros que del diálogo, de un franco y sano intercambio, sin terceros azuzadores de por medio, brotará un completo entendimiento”. Asimismo, ‘Timochenko’ revela que la guerrilla también ha sido víctima “del comportamiento individual de algunos dirigentes indígenas, sin que por ello nos atrevamos a sindicar a toda la comunidad o a sus autoridades”.
Y en este sentido, acusan a médico tradicional Venancio Taquinás de trabajar con los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea y el Ejército, lo que produjo una serie de ataques contra el grupo guerrillero en la región, que provocaron diversas pérdidas humanas y materiales. “Por su propia voluntad, él optó por ponerse al servicio directo de las Fuerzas Militares en el desarrollo de la guerra”, dice el comandante subversivo.
El médico tradicional Venancio Taquinás fue asesinado el 18 de abril en Jambaló (Cauca), crimen que fue adjudicado a milicianos de las Farc. Y precisamente fue este crimen la gota que rebosó la copa y que generó la dura reacción contra las Farc. Por la muerte de Taquinás, seis miembros de las mismas comunidades fueron juzgados y condenados a 40 años de “patio prestado” por las autoridades indígenas.
“Tenemos el convencimiento de que una relación normal y respetuosa entre nosotros permitiría nuestro conocimiento y debida solución de cualquier atropello contra ustedes. Pensamos que del mismo modo, esa relación propiciaría que ustedes dieran la debida solución a las conductas abiertamente hostiles contra nosotros que provengan de cualquier miembro de sus comunidades».
En la carta, ‘Timochenko’ sale en defensa de los condenados: “Como Comandante del Estado Mayor Central de las Farc, les aseguro que ninguno de los indígenas capturados, juzgados y condenados por ustedes en un día, tiene la menor responsabilidad en los hechos que les imputaron, pese a lo cual varios de ellos fueron sentenciados a 40 años de cárcel. Tales absurdos, cometidos por ustedes mismos contra su propia gente, antes que generar unidad y respeto hacia las autoridades de la comunidad, apuntan a dividir esta y a sembrar futuros y graves enfrentamientos que con sabias y prudentes decisiones hubieran podido evitarse”, les dice.
Finalmente, el jefe de las Farc les aclara a los indígenas del Cauca que no son sus enemigos y se declara a la espera de contactos para una reunión, la cual, según sugiere, no puede ser pública pues “un enemigo mortal de ustedes y nosotros (las Fuerzas Militares) permanece a la espera de la menor oportunidad para golpearnos, reprimirlos o encarcelarlos a ustedes por relacionarse con nosotros”.
Y concluye: “Por Colombia, por todos los perseguidos de este país, por la justa causa indígena de América, es indispensable nuestro entendimiento. Estamos dispuestos a todo por conseguirlo”.
Por: Redacción Política
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