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La única mujer en la Comisión Histórica del Conflicto

By 17 de septiembre de 2014No Comments
María Wills pondrá en evidencia los engranajes de la guerra relacionados con el género femenino.

“Existen en el país muchísimas profesionales mujeres que deberían hacer parte de este grupo. No es equitativo ni justo con más del 50 por ciento de la población colombiana, ni con mis colegas, que, de doce integrantes, sea yo la única mujer”.

Lo dice con vehemencia la politóloga María Emma Wills Obregón, al preguntarle por su participación en la Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus Víctimas en Colombia, que fue instalada hace unas semanas en La Habana y sobre la cual muy poco se sabrá (por el sigilo que le ha sido impuesto) hasta el 23 de diciembre, cuando se entreguen los resultados.

¿Qué significa su presencia en la Comisión Histórica que se instaló en estos días en La Habana?

No solo es mi presencia como mujer, sino un compromiso con la igualdad en términos de derribar las barreras de subordinación fundadas en el género. En esas miradas que representan lo femenino como menos importante y valioso que lo masculino. Es distinta la presencia femenina a abrir espacios para una agenda de las mujeres en las conversaciones de La Habana. Es distinto que tengas cuerpo de mujer a que entiendas que existe subordinación de género.

Para entenderla es necesaria una construcción histórica que se alimenta de la experiencia, pero que hace también un tránsito de mirada. Se debe exigir que haya miradas desde lo femenino y no solo cuerpos o presencias femeninas. Miradas que permitan que en esas rondas de conversaciones se vea la perspectiva de género.

¿Cómo se especializó en género?

Es una combinación de experiencia personal y de trayectoria profesional. Mi paso por la academia británica fue clave. Luego mi trabajo de tesis, publicado por Editorial Norma, me dio la posibilidad de estudiar la irrupción política y académica de las mujeres en Colombia. El trabajo fue una reconstrucción de evidencia cuantitativa y a la vez cualitativa: ¿dónde están?, ¿qué dicen?, ¿qué piensan?, ¿qué agendas promueven esas mujeres? Tiene un marco conceptual fuerte, que sigue siendo válido, transparente, que combina toda la literatura sobre movimientos sociales con lo más difícil para un investigador: transformar esas concepciones conceptuales con evidencias empíricas.

Su voz se hace cada vez más fuerte para denunciar ese sufrimiento. ¿Cómo ha llegado a donde está, ya que para las mujeres no es fácil esa vocería?

Mi área en el Centro de Memoria maneja proyectos de pedagogía, con maestros, para la enseñanza del conflicto armado, en las aulas de clase, en clave de no repetición y desarrollamos módulos para funcionarios, donde debo explicar y fundamentar el trabajo.

Hemos conformado grupos regionales de Memoria Histórica, con Centros de Pensamiento Regional, para que la academia se involucre en estos procesos de memoria, que ofrecen herramientas de esclarecimiento y por, otro lado, se constituyen en vínculos con las víctimas, para crear alianzas y solidaridades entre esa víctimas y los académicos. Ahí la palabra es también vital.

He presentado el Centro de Memoria Histórica a las gobernaciones, a las alcaldías. Este paso por la función pública me ha dado la posibilidad de comprobar que soy buena en escenarios públicos. Tal vez antes lo podía hacer, pero lo sufría tanto que no se me daba de manera espontánea, ahora sí soy capaz de reconocer que tengo una capacidad para explicar cierto tipo de cosas sistemáticamente y por ello soy una convencida de que tenemos que apostarle a la paz, al esclarecimiento del conflicto y al reconocimiento de responsabilidades.

El documento ‘Basta ya’, que produjo el grupo de Memoria Histórica, del que hacía parte, y esta nueva investigación, ¿no son lo mismo?

En Basta ya estuve de lectora y ese no fue un informe final sobre la historia del conflicto. Si se tiene una apuesta democrática para una sociedad, esa se debe reflejar en la concepción que se dé de la historia de la Nación.

Si se piensa que hay una sola historia para la Nación, una sola verdad, se transitará por un plano autoritario. Solo en regímenes autoritarios el Estado piensa y actúa alrededor de una verdad oficial y la inculca.

Si se piensa que la democracia se fundamenta con distintas miradas sobre el pasado, el relato histórico no se puede concebir como único y homogéneo. Tiene que abrirse la puerta a distintos énfasis y a que se den múltiples debates democráticos. Porque puede haber debates antidemocráticos.

Es antidemocrático cuando las personas que participan en la discusión estigmatizan al contrario y lo señalan como no perteneciente a la misma comunidad de ciudadanos con derechos plenos, o se señala al contradictor de bárbaro, salvaje, bruto. De esa manera, se suspende el diálogo y la argumentación porque se expulsa simbólicamente al otro de su propia comunidad.

Puedes disentir de lo que dice el otro, puedes pensar que el otro puede disentir contigo y que en ese disenso no solo hay argumentos empíricos sino realidades e identidades distintas, porque los énfasis que vamos armando alrededor de esas narrativas históricas son una combinación de experiencias y de identidades, valores, evidencias… Las personas llegan a cierto tipo de argumentaciones no solo por una verdad positiva y objetiva sino también por sus trayectorias. Nuestro trabajo se enmarca en hacer parte de una comunidad académica pluralista y democrática, mensaje simbólico muy importante para el país.

¿Cuál es el objetivo de la Comisión?

Su mandato es hacer un relato para la comprensión de la complejidad del conflicto, no es un relato evento a evento, no es un archivo de derechos humanos, donde se enumeren uno a uno los eventos que sucedieron, sino que tiene que brindar grandes hilos que permitan comprender cómo cierto tipo de violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario ocurrieron en el país.

Es más interpretativo que empírico. Claro, habrá partes en las que uno diga hubo tantas víctimas por estos delitos y esos son los presuntos responsables. Pero lo que se tiene que ofrecer es un relato pedagógico, donde se pueda explicar la trayectoria de la violencia en Colombia.

¿Por qué es importante el trabajo que presentarán en diciembre?

Porque en La Habana el tema sobre las víctimas es crucial. Las víctimas son las que pueden interpelar las que denomino las narrativas heroicas y patrióticas de las personas en armas. Cuando estás en armas en una institución legal o insurgente, tú das la vida, pero también puedes llegar a asesinar a otro y por lo tanto tienes que tener un marco que te permita vivir con esa situación extrema, marcos éticos que te permiten vivir con esos crímenes de manera que los legitimes.

La rendija que se abre para el aprendizaje de una sociedad que quiere transitar de la guerra a la paz es la presencia de las víctimas que dicen: sí usted lo hizo, por X o Y motivos, que sustentan el crimen que cometió, pero mire lo que sufrí, cuánto daño me produjo. Para hacer la guerra tienes que tener justificaciones muy serias, sobre todo los jefes. Porque las bases la pueden hacer por buscar un lugar en el mundo, por ser alguien, por dinero, por ser muy fuertes, etc.

¿Discutirán los resultados de cada quien con los relatores?

No. Tenemos total autonomía y no hay que negociar ni debatir con nadie los contenidos. El mandato establece que tenemos que hacer referencias a los orígenes y a las causas, las condiciones y los contextos que propiciaron la prolongación y degradación del conflicto y el impacto sobre la sociedad, es decir, sobre las víctimas. Es un mandato amplio.

¿Son muy distintos entre sí los miembros de la Comisión?

Todos hacemos parte de una comunidad académica transitoria, con distintas miradas al conflicto. Vamos a tratar ser lo más rigurosos posibles. Dejar que lo empírico, que la evidencia, hable. Habrá distintos énfasis, porque venimos de distintas orillas, pero todos tenemos un adiestramiento en ciencias sociales. Tienes que buscar datos, evidencias. Somos miembros de la rigurosa comunidad académica nacional.

¿Siente una responsabilidad especial por ser mujer?

Voy a poner en evidencia engranajes de la guerra que tienen que ver con el género femenino. Pero no trabajaré solo sobre ello. Una buena académica tiene la obligación de vincular diversos aspectos. Mi convicción de que existen subordinaciones específicas de género no se traduce en que yo fuerce un argumento feminista para aprobar esa subordinación. Soy lo suficientemente rigurosa para saber cuándo empíricamente tú puedes ver esa subordinación en el marco de la guerra y cuándo no.

¿Quién es María Emma Wills?

Autora, entre otros trabajos, de ‘Las trayectorias femeninas y feministas hacia lo público en Colombia (1970-2000): ¿Inclusión sin representación?’; ‘Los populismos en América Latina: un péndulo entre la esperanza y la decepción de las masas’ y ‘Aprender a ser’, Ha sido investigadora del Cinep, profesora de las universidades de los Andes y Nacional, miembro del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri), del Grupo de Memoria Histórica. En la actualidad es una de las asistentes de Dirección del Centro de Memoria Histórica.

Ganadora de cuatro becas internacionales (una de la Fundación Ford y otra de la Fulbright) para estudiar en Londres, Montreal y Austin.

www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/maria-emma-wills-clave-en-la-comision-historica-del-conflicto-armado/14545056
 

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