Sepa quiénes son las mujeres que se sentarán a la mesa de negociación de paz desde el comienzo.
En el proceso de paz entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) las mujeres insurgentes se sientan en la Mesa desde el comienzo. Tres de las diez personas que conforman la Delegación son mujeres, todas con una amplia experiencia en la guerrilla y pertenecientes a diferentes estructuras de ese grupo armado.
Con ellas hablamos en Ecuador, muy brevemente, entre las carreras de las horas previas al inicio de la fase formal de negociación. Las tres, a su manera, marcan un tono diferente a una guerra en la que lo patriarcal y lo masculino es preponderante. Las tres se reivindican hijas, compañeras y madres.
María Helena Buitrago: es una mujer que lleva más de 20 años en la guerra; estudió museología, es curadora y restauradora de arte. Hija de un legendario guerrillero y fundador del M-19, asesinado en Bogotá, precisamente en medio de un proceso de paz: Afranio Parra Guzmán. Es militante del Frente de Guerra Norte “José Manuel Martínez Quiroz” y parte de la Mesa pública del ELN.
Consuelo Tapias, con más de 26 años de vinculación al ELN, pertenece al Frente de Guerra “Darío Ramírez Castro” donde es mando de una de sus estructuras. Sus dos mayores tareas han estado relacionadas con el manejo de emisoras radiales y con la formación política dentro de la organización guerrillera. Ha estudiado periodismo y comunicación social.
Silvana Guerrero, fue la guerrillera que recibió a los indultados recién liberados; igualmente lleva más de 20 años en el ELN, hace parte de la dirección interna del Frente de Guerra Nororiental: “Manuel Pérez Martínez”. Es licenciada en Ciencias Naturales con énfasis en educación ambiental, pero, en la organización armada ha tenido diferentes responsabilidades, dentro de las que destaca el trabajo ideológico.
Una cuarta mujer a mencionar (pero ahora ausente de la Delegación) es Elena Vásquez, quien participó en la presentación pública de la agenda Gobierno-ELN, en marzo de 2016, en Caracas, Venezuela.
Es imposible decir exactamente qué papel juegan, en realidad todos los integrantes de la Delegación hacen de todo un poco, desde atender a un periodista hasta escribir un documento, pasando por ayudarse mutuamente. En la Delegación reina la esperanza de que los diálogos avancen. Hay un optimismo moderado. La paz parece posible.
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