Skip to main content
Noticias

Las Farc: ¿a quiénes representan?

By 29 de agosto de 2012No Comments
La ganancia en caso de que se logre es tan grande que la mayoría de la población está dispuesta nuevamente a intentar alcanzarla por vía negociada, pese a las desilusiones del pasado. El camino no será fácil ni corto. Pero bien vale la pena apoyar, sin ambigüedades, al Gobierno en sus esfuerzos, como bien lo dice el representante Iván Cepeda Castro.

En este escenario cabe preguntarse a quiénes representan políticamente hoy en día las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. La respuesta no es fácil. Amerita toda una investigación histórica sobre sus orígenes y desarrollo. En el imaginario colectivo aparecen el despojo campesino y la opresión social. Aun si para otros se trata de meros carteles del crimen. Por ahora basta responder un interrogante surgido de datos contrapuestos: en las encuestas sobre la legitimidad de los autores políticos, el respaldo a las Farc no pasa del 3% de la población. Pero, cuando se pregunta si se apoya una salida negociada del conflicto, el 60% de los encuestados responde afirmativamente. ¿Si las Farc representan a tan pocos colombianos, por qué la mayoría quiere que se negocie con ellas?

Una respuesta simple sería que se negocia para evitar más destrucción y sufrimiento. Si fuera así, la negociación sería producto del chantaje de las armas. Aceptarla sería premiar el uso de la violencia en la política. Y ciertamente hay algo de todo esto. No obstante, la negociación adquiere pleno sentido si se piensa que la representación política lo que refleja es un proceso circular entre las instituciones estatales y las prácticas sociales, como la define Nadia Urbinati en su libro Representative Democracy (University of Chicago Press, 2006). ¿Cuáles son las instituciones estatales en las zonas tradicionalmente ocupadas por las guerrillas? ¿Responden dichas instituciones a las prácticas sociales en tales territorios? La representación política va más allá de nombrar delegados periódicamente en las urnas o de aclamar plebiscitariamente a un líder. Se trata más bien de un recurso político que estimula el pluralismo y permite que nuevos juicios, concepciones e ideas se hagan presentes en el debate público, rompiendo con la unilateralidad de la voluntad, como sostiene Urbinati.

Si el establecimiento y las Farc aceptan tramitar las diferencias de fondo en sus concepciones de la sociedad, de la economía y del Estado, tendrían que aceptar el ingreso de estas últimas a un sistema de democracia representativa. Como lo afirma Urbinati, en una sociedad donde la persona es libre de expresar sus ideas y de agruparse en movimientos o partidos políticos con diferentes ideologías, la representación permite romper con la lógica de la homogeneidad y la identificación. Eso sucede no mediante un proceso de fragmentación sino, por el contrario, de unificación gracias al permanente intercambio de ideas, visiones e intereses dentro de un marco normativo común. La representación pluralista en los espacios públicos e instituciones políticas —como sostiene Urbinati— permite mantener una narrativa ininterrumpida de propuestas y proyectos que unen a la ciudadanía y le exigen comunicarse, resolviendo pacíficamente el problema de la revocatoria y sustitución del poder propio de la democracia.

http://www.elespectador.com/opinion/columna-371191-farc-quienes-representan
 

Leave a Reply