Ayer el Centro de Memoria Histórica empezó la semana por la memoria con la presentación de cinco libros, entre ellos uno que analiza la forma en la que los medios cubrieron el proceso de Justicia y Paz. Más allá de recordar cómo se trató la reinserción de los paramilitares, el informe es una alerta para que los medios, que en cuestión de semanas empezarán a cubrir las negociaciones con las Farc, no cometan los mismos errores.
El informe sobre el cubrimiento de los medios hace parte del libro ‘Justicia y Paz: ¿verdad judicial o verdad histórica?’ escrito por Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez, Maria Victoria Uribe e Iván Orozco. En él se abordan todas las fases del proceso de Justicia y Paz y se hace un análisis crítico de cómo los medios de comunicación tanto nacionales como regionales reaccionaron para cubrir un proceso de justicia transicional que el país nunca había vivido.
Estos son los aciertos y desaciertos que no deben olvidarse del cubrimiento mediático del proceso de Justicia y Paz.
Los desaciertos
* La puesta en escena de los paramilitares como actores políticos
Cuando el Bloque Cacique Nutibara de Medellín se desmovilizó en 2003, el gobierno de Uribe defendía que los delitos que habían cometido los paramilitares tenían un carácter político.
Ante el discurso de los paramilitares, justificando las razones por las cuales habían ‘tenido’ que acudir a las armas, los medios adoptaron diferentes posturas. Entre los más críticos se destacó Semana que, un día después de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara, publicó el artículo
“10 preguntas para pensar” en el que cuestionó la veracidad de esta dejación de armas.
Otros medios fueron menos críticos. Días después de que Semana cuestionara la desmovilización, El Colombiano publicó los artículos ‘BCN dice que nada esconde en La Ceja’ y ‘BCN concluyó su etapa de reeducación’, que transcribían entrevistas a los voceros del Bloque para mostrar que la desmovilización había sido total y que todo indicaba que iban camino a la reinserción.
El análisis de Memoria Histórica concluye que El Colombiano trató de posicionar a los paramilitares como actores políticos y, en algunos casos, llegó incluso a hacerles propaganda durante los primeros años del proceso de Justicia y Paz.
Escogió a la Corporación Democracia, ONG creada por un grupo de desmovilizados del Bloque, como una fuente principal para cubrir las desmovilizaciones y publicaba constantemente entrevistas y declaraciones de ‘Adolfo Paz’, el alias que eligió Don Berna para actuar como vocero político.
En 2007, El Colombiano
informó sobre una protesta de un grupo de 50 personas que comenzó a caminar desde Caucasia ‘con caretas y aletas de buzo, como una muestra de apoyo al desmovilizado jefe de las autodefensas, Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, recluido en un buque de guerra’.
Pero un tiempo después, Semana
publicó un artículo en el que denunciaba que estas manifestaciones no habían sido tan voluntarias. Reinsertados de las Autodefensas habían ido a los colegios a presionar a los jóvenes a que participaran en ellas.
Aunque a medida que el proceso de Justicia y Paz fue evolucionando, las posiciones de El Colombiano fueron adquiriendo un tinte crítico, el informe considera que su cubrimiento de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara fue un intento para posicionarlos como actores políticos y, como tal, fue un desacierto.
* Los jefes paramilitares como fuente dominante en el proceso
Durante la etapa de las primeras versiones libres de los paramilitares desmovilizados, había muchas dificultades de acceso porque el Estado adoptó una política de reserva. Entonces, los medios se centraron en relatar una cara del proceso: la de los paramilitares.
La mayoría de ellos pocas veces utilizaban fuentes distintas a las versiones de los desmovilizados para confrontar la verdad de lo que publicaban. Según el Informe de Memoria Histórica, en varias ocasiones se reprodujo ‘la voz de los victimarios directamente, sin edición y sin contrastarla con la voz de las víctimas, con la de otras organizaciones sociales refractarias a sus discursos, ni siquiera con la voz del Gobierno que tiene su propia versión del por qué de la violencia’.
La investigación muestra resultados interesantes: en el 60 por ciento de los casos se usó como fuente a los paramilitares que rendían la versión libre, en un poco más del 15 por ciento se usó como fuente a las víctimas, en un 13 por ciento a la Fiscalía y en un 10 por ciento a representantes de ONG de derechos humanos. ‘Muy pocas veces se citó a los defensores de los postulados y a otros funcionarios públicos, como el procurador o miembros de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, aunque fueran actores permanentes en las audiencias.’
Construir una verdad en torno a las confesiones de los paramilitares fue un desacierto.
* Demasiada atención a las noticias escandalosas y muy poca a la violencia cotidiana
En el momento en que comenzaron las versiones libres de los jefes de los paramilitares la lupa mediática se centró en las noticias más escandalosas.
Aunque el fenómeno de la parapolítica no era nuevo y ya se habían publicado los polémicos hallazgos del computador de ‘Jorge 40’, las versiones libres de los paramilitares contra políticos, empresarios y militares se convirtieron en una caja de Pandora que evidenciaba la infiltración del paramilitarismo en el Estado.
Los medios también se enfocaron en relatar detalladamente los
actos de barbarie mas seviciosos. Entre muchos, el artículo de Semana
‘Viaje a las tinieblas’ da cuenta de cómo los medios se centraron en cubrir las prácticas más crueles de los paramilitares.
Aunque este cubrimiento mediático era necesario, dejó por fuera debates como la actividad antisubversiva de los paramilitares. Según el informe ‘la sobre-exposición que han tenido las delaciones y la barbarie (…) ha favorecido, sin embargo, la minimización de la actividad antisubversiva de las autodefensas, reconocida como una de las fuentes principales del origen del paramilitarismo.’
Además, se dejó de cubrir con profundidad los avances en justicia, verdad y reparación, que eran los objetivos principales del proceso. ‘Los medios se centraron en relatar los excesos de los paramilitares: sus crímenes más atroces y sus relaciones con los actores políticos y económicos del país’, le dijo Gina Cabarcas, una de las autoras del libro, a La Silla. ‘Pero no le dieron la importancia al drama de la violencia cotidiana que es el que más ha dejado víctimas en el país.’
* Se fueron los protagonistas y se acabó la historia
Como el proceso de paz se había centrado en las declaraciones de los jefes paramilitares, en el momento en el que los extraditaron masivamente, se creó
la percepción de que se estaba
extraditando la verdad.
Después de que en mayo de 2008 la mayoría de los jefes paramilitares fue extraditada a los Estados Unidos, entre ellos alias ‘Jorge 40’, ‘Macaco’, Salvatore Mancuso y alias ‘Don Berna’, los medios se quedaron sin los personajes principales de sus historias.
Esta medida llevó a que el cubrimiento del proceso de Justicia y Paz disminuyera radicalmente. En esta tabla, publicada en el informe de Memoria Histórica se muesta cómo a partir de las extradiciones se redujo la producción de artículos. Por ejemplo, según el informe, el 78 por ciento de las noticias en Eltiempo.com sobre las versiones de los jefes paramilitares se publicaron antes de las extradiciones, así como el 89 por ciento de las noticias de El Colombiano.
Lo interesante es que este abandono de los medios del tema tuvo lugar precisamente cuando se abandonó la política de reserva del proceso y se facilitó el acceso a los periodistas.
Pero a pesar de que las puertas estaban abiertas, los medios se desinteresaron por la falta de grandes protagonistas y empezaron a cubrir superficialmente un proceso que estaba afectando a miles de víctimas en el país.
El estudio solo contempló a los medios masivos de comunicación y no incorporó en su análisis a Verdadabierta.com, que ha seguido cubriendo juiciosamente todas las audiencias de Justicia y Paz.
* Abrieron la discusión sobre el delito político
Cuando el gobierno de Uribe empezó las negociaciones con los paramilitares sostuvo la tesis de que serían juzgados y amnistiados de facto por sus delitos políticos.
Esta postura era controversial y los medios jugaron un papel fundamental al abrir la discusión sobre la viabilidad de darle status de delincuentes políticos a los paramilitares.
Con el cubrimiento de los medios, las denuncias de varios congresistas y la sentencia de la Corte Constitucional sobre la constitucionalidad de la ley de Justicia y Paz se determinó que los paramilitares tendrían que ser juzgados por la comisión de delitos ordinarios y se tumbó la teoría del delito político.
Aunque esta medida afectó el proceso porque los paramilitares al ser criminalizados por sus actos se sintieron traicionados por el gobierno, era un debate que tenía que darse en su momento y los medios fueron fundamentales en propiciarlo.
* Contribuyeron a deslegitimar a los paramilitares
Durante la etapa de las primeras versiones libres, Semana publicó una encuesta que revelaba la percepción de la opinión pública sobre el proceso con los paramilitares y el fenómeno que dio origen a las Autodefensas.
La encuesta reveló que había una aceptación amplia de la opinión pública sobre los paramilitares: 55 por ciento de los encuestados respondieron ‘no’ a la pregunta sobre si el paramilitarismo era justificado, pero el 25 por ciento respondió ‘sí’ y un 20 por ciento dijo ‘no estar seguro’. Más de la mitad justificó que los políticos, militares y ganaderos hubieran apoyado a los paramilitares y un 80 por ciento de los encuestados manifestó que sí conocía de las masacres y delitos cometidos por los paramilitares.
Con el paso del tiempo y luego de que se han conocido los testimonios de Justicia y Paz, la opinión pública sobre el fenómeno del paramilitarismo ha cambiado significativamente. En una encuesta contratada por el Grupo de Memoria Histórica, la Fundación Social y la Universidad de los Andes y realizada por Ipsos Napoleón Franco, que será publicada el próximo lunes, se registraron resultados muy diferentes a aquella publicada por Semana cinco años atrás.
En esta encuesta se encontró que ‘el 72 por ciento de la población general no cree que el paramilitarismo haya sido necesario para combatir la guerrilla.’
Además, el 71 por ciento de los encuestados dijeron que habían oído hablar de la Ley de Justicia y Paz y un 17 por ciento dijo que conocía un poco sobre su contenido. Esta conquista parece ser mayoritariamente de los medios pues el 78 por ciento de los encuestados dijo que su fuente principal de información de la Ley de Justicia y Paz habían sido los medios de comunicación.
Haber logrado deslegitimar a los paramilitares quienes en sus inicios del proceso eran vistos en el imaginario colectivo como ‘un mal necesario’ fue uno de los grandes aciertos mediáticos del cubrimiento de Justicia y Paz.
Los obstáculos mediáticos de un proceso de principiantes
Los obstáculos de un proceso de principiantes
El proceso de Justicia y Paz fue un proceso de principiantes donde el gobierno y las autoridades judiciales nunca tuvieron una posición clara sobre la política de publicidad o reserva.
La mayor parte de las versiones fueron reservadas, lo que le impidió a los medios hacer un cubrimiento más minucioso pues sus fuentes de información terminaban siendo las personas que habían asistido a las audiencias.
Este fue uno de los grandes retos para los medios pues, además de no estar preparados para cubrir un proceso de justicia transicional, tuvieron que construir sus historias con la información, muchas veces incompleta, que les proporcionaban fuentes de segunda mano.