Las Farc calificaron la suspensión de los bombardeos como 'una buena noticia para la paz'.
Para darles celeridad a las negociaciones de La Habana –bajo la premisa de desescalar el conflicto armado– se dio la orden de cesar los bombardeos aéreos sobre campamentos de las Farc en respuesta al cese unilateral del fuego que esa guerrilla comenzó el 20 de julio, lo que abre la discusión sobre la efectividad que esta medida pueda tener.
Sin duda, y así lo expresaron ambas partes en la negociación, los pactos para reducir la intensidad de la guerra les dan un nuevo aire a unos diálogos en los que desde hace varios meses no se logran acuerdos concretos sobre los puntos de la agenda general de negociación sobre la que se inició el proceso. (Lea también: Santos ordena suspender de nuevo bombardeos contra las Farc)
Ese aire es al que se refiere el presidente Juan Manuel Santos cuando el sábado –durante el anuncio de la orden de suspender los bombardeos– aseguró que ya se está más cerca de acabar con una guerra de 50 años, pero que se requiere mayor voluntad para conseguir el acuerdo final.
“Tenemos cada vez más cerca la oportunidad histórica de acabar con el conflicto y hay que aprovecharla. He tenido toda la paciencia y todo el aguante para que las conversaciones de paz tengan un nuevo aire, un nuevo impulso. Esta última oportunidad no la debemos ni la podemos desperdiciar”, enfatizó Santos desde Cartagena durante la conmemoración del día de la Armada Nacional.
De hecho, en el Ejecutivo esperan que la guerrilla entienda la dimensión de la decisión de Santos y acepte darle celeridad a la consecución de nuevos acuerdos.
El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo ayer que la decisión de Santos es “un gesto de buena fe, de animación de la negociación”, que de ser leído de forma correcta puede llevar a “seguir pensando sobre nuevas medidas de desescalamiento”. (Vea algunas reacciones al segundo cese de bombardeos contra las Farc)
Las Farc también son conscientes de que el desescalamiento –que seguramente desembocaría en un cese del fuego bilateral y definitivo– tiene que servir para acelerar la búsqueda de acuerdos.
“La suspensión de bombardeos es el primer paso importante del Gobierno para el desescalamiento, pero se debe evitar repetir acontecimientos pasados”, aseguró ‘Pastor Alape’, del equipo de paz de las Farc.
Esto lo respaldó ‘Rodrigo Granda’, también de la delegación de la guerrilla en Cuba, quien afirmó en RCN La Radio que “esta es una buena noticia para la paz”.
Hasta ahora se han logrado acuerdos en tres de los cinco puntos de la agenda (agro, participación política y lucha contra el narcotráfico). Falta definir lo referente a víctimas y fin del conflicto, incluyendo la dejación de armas.
Otro tema pendiente, y que a juicio de los conocedores de los diálogos es lo que ha tenido frenada la discusión, es el relacionado con el modelo de justicia transicional que se aplicará en el posconflicto.
No obstante, el cese de los bombardeos y la tregua unilateral de la guerrilla comenzaron a dar esperanza de que los escollos se puedan superar.
El analista y exmilitante del Eln León Valencia aseguró: “Me arriesgo a decir que van hacia un cese bilateral definitivo, que van a anunciar antes de las elecciones regionales de octubre”.
Entre la Unidad Nacional también se fortaleció el optimismo. El senador de ‘la U’ Armando Benedetti precisó: “Estamos retomando el buen rumbo de las negociaciones de paz”.
Y el presidente del Congreso, el liberal Luis F. Velasco, precisó: “Si vamos a acabar la guerra, comencemos a acabarla”. (Además: Farc dicen que Congreso desconoce a otros responsables del conflicto)
Pero desde la oposición las cosas no cambian. Tras el anuncio de Santos, el senador del Centro Democrático Álvaro Uribe no ahorró críticas a las medidas de desescalamiento.
“El terrorismo descansa después del baño de sangre; la economía mal, la política social en retroceso y el Gobierno cesa bombardeos”, enfatizó Uribe.
Desde el sector castrense, el general (r) Néstor Ramírez, del cuerpo de generales y almirantes de la reserva activa, advirtió que se corre el riesgo de que “las Farc se vuelvan a agrupar en sitios de retaguardia”.
Lo cierto de este panorama es que ahora les corresponde a las partes –Gobierno y Farc– mantener el desescalamiento, cuidarlo y acelerar las negociaciones, con el fin de pactar pronto el fin de la guerra y comenzar la socialización de los acuerdos.
Condiciones que se deben cumplir
Cascos urbanos
Los campamentos de la guerrilla tendrán que estar alejados de los cascos urbanos para evitar que sean bombardeados. Lo que se busca con esta medida es que la concentración de los miembros de las Farc no se convierta en un riesgo para la población civil, por lo que tendrán que estar lejos de las poblaciones.
Población civil
Otro requisito clave es que los campamentos no se constituyan en un riesgo para la población civil o la Fuerza Pública, lo que se relaciona necesariamente con el punto anterior. Para evitar que sean bombardeados, los guerrilleros tendrán que ubicar sus campamentos lejos de cascos urbanos y, ante todo, evitar tomar a la población como escudo.
Infraestructura
La otra condición que se deberá cumplir es que los campamentos guerrilleros no se conviertan en un riesgo para la infraestructura del país, lo que se traduce en que deben estar alejados de estas estructuras para evitar que desde las concentraciones de las Farc se puedan planear o ejecutar atentados que las golpeen.
Proselitismo
Lo que se busca con este aspecto es que la guerrilla no aproveche el cese de los bombardeos para fortalecer sus lazos políticos o sociales con la población civil o, incluso, con administraciones locales. Las Farc tienen que evitar la realización de cualquier acto proselitista en sus lugares de concentración.