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Marco para la Paz divide al país y une a antagonistas

By 1 de agosto de 2013No Comments

Persiste el debate entre defensores y detractores del Marco Jurídico. Nueva demanda contra el acto legislativo cursa en la Corte Constitucional.

El debate y la polarización que hay en el país frente a la aprobación y futura aplicación del Marco Jurídico para la Paz se evidencia en las declaraciones «calificadas» y casi diarias de juristas, dirigentes políticos, víctimas del conflicto, exguerrilleros e incluso expresidentes.

Se trata de un asunto tan complejo que puso en la misma orilla a actores distantes como los líderes del Centro Democrático, de Álvaro Uribe, y a la Comisión Colombiana de Juristas y Human Rights Watch. Todos críticos del proyecto.

Entre los ciudadanos también hay divisiones: quienes ven que el acto legislativo, que espera aprobación de la Corte Constitucional, se debe aplicar para acabar el conflicto armado y, activos en las redes sociales, los detractores, que advierten que fomentará la impunidad y ofende a las víctimas.

El acto legislativo es vital para el Gobierno, que lo impulsa y defiende, desde el presidente Juan Manuel Santos, sus negociadores en el proceso de paz y el Fiscal General. La razón es simple: el marco jurídico sustenta el actual proceso con las Farc y es el que, según sus promotores, dará garantías legales para negociar con las guerrillas su eventual desmovilización y reinserción a la vida civil.

Y en el caso de las Farc, «la transición de grupos subversivo a fuerza política», de acuerdo con el exvicepresidente Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del Estado.

Pero los críticos del Marco no están de brazos cruzados esperando el trámite legislativo de la Ley aprobada por el Congreso, firmada por el presidente y que solo espera la revisión de constitucionalidad.

Así lo confirman las dos demandas en curso por parte del exviceministro de Defensa, Rafael Guarín, y del jurista Gustavo Gallón, de la Comisión Colombiana de Juristas.
 

PROMESA, A VÍCTIMAS, DE NO IMPUNIDAD
El presidente Juan Manuel Santos, principal defensor del Marco Legal Para la Paz, reitera que el mayor reconocimiento a las víctimas y sus derechos a la verdad, justicia y reparación «es la terminación definitiva del conflicto armado interno para evitar más víctimas en el futuro».

En ese sentido ha reiterado que para una salida negociada a la confrontación se requiere un marco jurídico que permita la transición del conflicto a la paz. «No se trata entonces de sacrificar la justicia ni de impunidad para lograr la paz, sino de cómo lograr la paz con un máximo de justicia».

Esa postura la reafirma la Ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, al sostener que «no podemos hablar de Marco Jurídico para la Paz en el contexto de un Estado en condiciones de normalidad y de paz. Si estuviéramos en un Estado de normalidad, no hubiéramos necesitado el Marco».
 

GARANTÍAS A REINSERCIÓN DE GUERRILLAS
El afán del Gobierno para la aprobación del Marco Jurídico para la Paz es que sustenta el actual proceso de paz con las Farc y su eventual desmovilización y resinserción. El mismo se aplicaría a las negociaciones futuras con el Eln.

Tal como ha reconocido el jefe negociador, Humberto de la Calle, este marco legal permitiría «la transición de la guerrilla de grupo ilegal armado a fuerza política y que se «inserten en la democracia al cambiar sus armas por ideas».

El exguerrillero del M-19, Antonio Navarro Wolf, asegura que la participación política de los grupos armados es el «corazón de un acuerdo de paz y una causa del conflicto».

Ante el debate de si los jefes guerrilleros deben ir a la cárcel antes que participar en política, el expresidente de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria, considera que serán «los jueces quienes, con base en lo que se apruebe, decidirán condenas y si los insurgentes tienen inhabilidades».
 

ES IMPOSIBLE JUZGAR TODOS LOS CRÍMENES
En su defensa del acto legislativo, el fiscal general Eduardo Montealegre insiste en que tal como ha ocurrido en otros conflictos del mundo, es imposible para el aparato judicial colombiano investigar, juzgar y condenar todos los delitos y sus autores, como se evidenció con la Ley de Justicia y Paz (Ley 975) que procesa a los desmovilizados de las autodefensas, que tras siete años de aplicación arroja apenas 14 condenas. Y según una proyección de la Fiscalía, las investigaciones «caso a caso» y la imputación de los más de 340 mil delitos denunciados tardaría 100 años.

Plantea que se requieren mecanismos especiales de justicia transicional y la priorización de los delitos graves y de lesa humanidad, que contiene el Marco Legal, que «establece el enfoque de selectividad para concentrar la acción penal en los máximos responsables».
 

JUSTICIA TRANSICIONAL Y RECONCILIACIÓN
El Gobierno y promotores del marco destacan que el acto legislativo incorpora a la Constitución Nacional los instrumentos de justicia transicional y los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación, lo que también permite la reconciliación entre los colombianos. «Ningún país en conflicto ha logrado transitar a la paz juzgando todos los crímenes y a todos los culpables. Tampoco con la amnistía de todos los delitos. El debate de la justicia transicional va mucho más allá de lo penal», sostiene el viceministro de Justicia, Miguel Samper Strouss. Agrega que «las víctimas no están pidiendo venganza, sino que se materialicen sus derechos».

María Victoria Llorente, directora de Fundación Ideas para la Paz, respalda la iniciativa: «Debemos aprovechar este momento histórico para cerrar el conflicto».
 

LA DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD
La última prueba de la fuerte oposición que tiene el Marco Jurídico es la reciente demanda presentada por el exviceministro de Defensa, Rafael Guarín. Su querella plantea que se declare inexequible el artículo transitorio 67 que crea el Marco para la Paz, que, a su juicio, va en contra de la Constitución Nacional al permitir que a través de una ley estatutaria se determine que hay una serie de delitos que tendrían conexidad con delitos políticos para permitir una participación política de máximos responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad, de los cuales se acusa a los jefes de las Farc.

El demandante también argumenta que «las masacres y los crímenes de lesa humanidad no se hacen por altruismo ni por idealismo», por lo que se debe mantener la regla que excluye de la política a perpetradores de graves violaciones a los derechos humanos.
 

TRATADOS PROHIBEN AMNISTÍAS E INDULTOS
Según detractores del acto legislativo, tanto desde la perspectiva política como jurídica, como Carlos Holmes Trujillo, exministro de Estado y miembro del Centro Democrático que lidera el expresidenteÁlvaro Uribe, el Marco Jurídico para la Paz debe ser devuelto al Congreso para que cumpla con leyes nacionales e internacionales sobre conflictos.

Otro impedimento expuesto por el hoy precandidato presidencial es que la Ley debió ser sometida a un referendo» para que la ciudadanía validara, o no, la reforma constitucional que incorporará los mecanismos de justicia transicional, penas alternativas y hasta la suspensión de condenas. Para Todd Howland, representante de la Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, «la justicia transicional y restaurativa es una herramienta útil para buscar reparaciones colectivas de víctimas, memoria histórica y reconciliación. Pero no proceden indultos ni amnistías».
 

CRÍTICAS A SELECTIVIDAD DE DELITOS A JUZGAR
Otra oposición jurídica frente al Marco es lo que varios juristas, defensores de derechos humanos en Colombia y el exterior y representantes de víctimas, denominan la renuncia a la investigación y juzgamiento de los máximos responsables de crímenes graves y violaciones al Derecho Internacional Humanitario, como las desapariciones forzadas, el reclutamiento forzado de menores, los desplazamientos de población.

Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de Juristas, instauró una demanda contra el Marco Legal porque «seleccionar o priorizar algunos delitos permite que otros graves casos de crímenes de guerra y lesa humanidad queden en el limbo, impunes, así como sus responsables». Renunciar a investigar y juzgar es una afrenta a las víctimas, hablamos de delitos graves, no de robo de gallinas», reclama.
 

INTERVENCIÓN DE TRIBUNALES INTERNACIONALES
Un riesgo por la aplicación del Marco Jurídico para la Paz es que, al sustraer personas responsables de crímenes de lesa humanidad y de guerra ( secuestros, desapariciones y el reclutamiento forzado de menores), según José Miguel Vivanco, de HRW, se abran las puertas a demandas ante tribunales internacionales, como la Corte Penal Internacional. Colombia es un Estado suscrito al Tratado de Roma, lo que permite su intervención por crímenes cometidos desde 2009.

Según la Fiscalía de la CPI, «aunque se reconocen esfuerzos para mejorar estrategias de investigación y enjuiciamiento, vería con preocupación toda medida que pareciera diseñada para proteger u obstaculizar el establecimiento de la responsabilidad penal de personas por crímenes de competencia de la Corte. Incluso, cuando se tratara de infractores de rango aparentemente menor».
 

EN DEFINITIVA
La reforma constitucional que significa el Marco Legal es vital para el Gobierno, por ser el marco jurídico que sustenta el proceso de paz con las Farc. Pero persiste una fuerte oposición.

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/M/marco_para_la_paz_divide_al_pais_y_une_a_antagonistas/marco_para_la_paz_divide_al_pais_y_une_a_antagonistas.asp

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