Comisión del Gobierno se reunió con líderes de la protesta. Siguen taponamientos y hubo desmanes en Duitama.
Tunja, Popayán y Cali. Una comisión del Gobierno, que se reunió ayer en Tunja con dirigentes del paro agrario en Boyacá, condicionó la realización de un eventual diálogo con los campesinos a la suspensión de los bloqueos de vías en este departamento.
El ministro del Interior, Fernando Carrillo, dijo en la noche, al finalizar el encuentro en la sede de la Gobernación, que los campesinos deben redactar una propuesta para discutirla y rechazar la violencia.
A su vez, el ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, se comprometió a enviar a un grupo de negociadores que no se levantará de la mesa hasta que se lleguen a acuerdos.
En la reunión estuvieron además el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora; el gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados, y líderes del paro, que se quejaron de abusos de la fuerza pública en los sitios de protesta.
Mientras se daban los diálogos, el departamento vivió un nuevo día de violencia y 12 puntos viales continuaban anoche bloqueados, entre ellos varios sectores de la vía Bogotá-Tunja y Tunja-Chiquinquirá.
En Duitama, decenas de personas, entre las que se encuentran estudiantes de la Universidad Pedagógica y Tecnológica (UPTC) atacaron con piedras la Alcaldía y locales comerciales.
Simultáneamente, en el sector conocido como Alto El Moral, un motociclista murió al enredarse en un alambre que al parecer los manifestantes habían templado y amarrado de lado y lado de la vía. En ese mismo lugar los manifestantes quemaron un automóvil.
El paro llevó a que en Sotaquirá botaran 6.000 litros de leche a la vía principal de este municipio, donde ya no hay gasolina y escasean los alimentos.
La tensión es tal que Ventaquemada fue militarizada y los policías deben permanecer resguardados en la estación ante posibles ataques de la comunidad, que se queja de desmanes de los uniformados.
Contrario a lo que ocurría en el centro del país, la vía Panamericana, entre Cali y Pasto, fue despejada por la Policía y solo se mantiene el bloqueo de 11.000 indígenas, en cuatro puntos del tramo de esta vía, entre Pasto e Ipiales. Sin embargo, pocos buses y carros particulares se atrevieron ayer a viajar desde la capital del Valle al sur del país, por temor a que los automotores sean apedreados o quemados.
Esta situación generó especulación en el precio de los pasajes. De Popayán a Santander de Quilichao cobraban 30.000 pesos, cuando el pasaje cuesta 11.000.
Los payaneses continúan aprovisionándose de alimentos ante una posible unión de los indígenas a la movilización, lo que terminaría en un nuevo cierre de vías.
Nuevas protestas en el sur
En Huila, donde en los tres primeros días de paro los campesinos habían protestado sin realizar bloqueos, se registraron ayer los primeros hechos de violencia. En el corregimiento de Castilla, en límites entre Tolima y Huila, unas dos mil personas se enfrentaron con la Policía y quemaron un camión. Y en el cruce hacia el municipio de Algeciras, unos 3.000 lecheros y ganaderos de El Pato, Guayabal y Balsillas (Caquetá) bloquearon la vía nacional que de Neiva conduce al sur del país.
“Tumbaron ocho árboles y con piedras impidieron el paso”, expresó el Coronel Juan Francisco Peláez, comandante de Policía del Huila, quien agregó que guerrilleros de las Farc han infiltrado la movilización. Por otra parte, los líderes de los 73.000 caficultores opitas, que inicialmente se habían mantenido al margen de las protestas, anunciaron ayer en Gigante que mañana, a las cero horas, saldrán a las carreteras para expresar sus inconformidades. “El Gobierno no nos ha cumplido y no lo va a hacer, y con esas condiciones nos vamos a la protesta pacífica para que nos escuchen”, dijo Octavio Oliveros, líder cafetero.
Buscan a autores de explosivos alusivos a las Farc
La Policía de Bogotá está tras la pista de los autores de explosivos con insignias de las Farc que fueron utilizados ayer durante disturbios frente a la Universidad Nacional.
“Algunos tenían el rostro del ‘Mono Jojoy’. También incautamos una bandera alusiva a las Farc”, aseguró el general Luis Eduardo Martínez, comandante de la Policía Metropolitana, quien dirigió el operativo que contrarrestó el ataque de al menos 100 encapuchados.
“No estamos hablando de estudiantes, estamos hablando de terroristas”, señaló el oficial. La confrontación, en la que participaron 40 miembros del Esmad y tres tanquetas, dejó 45 heridos, ocho de ellos atendidos en la Nacional; dos policías con heridas menores y dos detenidos que serán judicializados por atacar una estación de TransMilenio. La protesta buscaba apoyar el paro agrario. La Ciudad Universitaria funcionará hoy solo hasta la 1 p.m.
Además, unos 600 campesinos bloquearon la vía que de Bogotá conduce a Villapinzón (Cundinamarca). En la zona, los cuatro días de paro han dejado 26 heridos, entre ellos 11 policías, seis detenidos y 65 vehículos atacados, y en Zipaquirá, siete capturados.
Los hospitales también han salido perjudicados. “Judicializaremos a quienes los obstruyen”, señaló Alejandro Gaviria, ministro de Salud.
La Cruz Roja aseguró que los últimos tres días se han registrado 12 ataques a misiones médicas.
Escasean alimentos en capital del país
El paro agrario que tiene bloqueado el departamento de Boyacá ya se siente en el precio de los alimentos en Bogotá. Un bulto de cebolla que el lunes se vendía en 60.000 pesos o menos, ayer costaba 120.000 en la Central de Abastos de Bogotá (Corabastos).
“Es inaudito que un bulto de cebolla cueste el doble. Si seguimos así, me voy a arruinar”, dijo, María Antonia Bermúdez, propietaria de un restaurante. Según los comerciantes, el precio se disparó porque los alimentos no llegan. De 150 camiones que a diario vienen de Boyacá con productos como hortalizas y tubérculos, ayer llegaron menos de 50.
El caso de las hortalizas es de los más graves. “Normalmente llegan 40 viajes. El jueves, si hubo 12, es mucho. De milagro han pasado por en medio de las protestas”, afirmó Luis Eduardo Parra, comerciante de Corabastos.
Rafael Cardozo, comerciante de papa, dice que la “papa sabanera no llega desde el miércoles” y que por eso ya no se comercializa en 30.000 pesos, sino en 75.000.
La arveja (de Nariño), también se encareció. De 70.000 pesos que costaba el bulto, ayer se comercializó en 200.000. El bulto de cebolla cabezona pasó de 35.000 pesos a 80.000. El cilantro (de Santander), pasó de 15.000 pesos el atado de 12 kilos, a 40.000, y el apio (Cundinamarca) se vendía en 6.000 pesos el atado, pero ya está en 18.000.
Los comerciantes dicen que las reservas de las que habla el Gobierno no se pueden mantener, porque los alimentos perecederos deben venderse a diario.