Durante un foro en Madrid (España), representantes de las víctimas de la violencia en Colombia contaron sus casos y pidieron ser escuchadas en las negociaciones con las Farc.
Que la presencia de género sea más fuerte y que sus opiniones y la forma como quieren ser reparadas sean tenidas en cuenta, es lo que piden Leonora Castaño y María Eugenia Cruz, dos víctimas de la violencia sexual a causa del conflicto en Colombia desde Madrid, España, donde este lunes se llevó a cabo una conferencia organizada por la oenegé ‘Mujeres de Guatemala’.
El objetivo era reflexionar sobre el papel y la importancia de las mujeres en los procesos de paz, no solo en el que actualmente vive Colombia sino en los que se dieron en años anteriores en algunos países centroamericanos. “El cuerpo femenino ha sido el mensajero de las guerras entre uno y otro bando”, aseguró María Emma Wills, asesora del Centro de Memoria Histórica de Colombia, una de las conferencistas del evento.
María Eugenia Cruz fue una de las integrantes de una de las delegaciones de víctimas que participó en la mesa de diálogos de La Habana. “Fui abusada cuando tenía 17 años, pero por el temor y la incertidumbre de no saber si tenía el respaldo de las instituciones, no me atreví a denunciar”, dijo. Y agregó: “Cuando me dijeron que vería de frente a guerrilleros, a personas que habían hecho tanto daño, me asusté, creí que no sería fácil, pero pensé que si todos, Gobierno, víctimas y Farc estábamos sentados, dispuestos a hablar, era porque íbamos por la vía correcta, la de la paz”.
Castaño, por su parte, tuvo que irse de Colombia hace 12 años por las amenazas de los grupos armados. Ella era una reconocida líder que luchaba por la modificación de leyes agrarias y por los derechos de las campesinas para que lograran la titularidad de la tierra. “Fundé la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas, desde donde 100.000 mujeres encontraron respaldo para garantizar sus derechos”, señaló.
En 2003, un mensaje que le amenazaba con la muerte de sus hijos la obligó a dejar el país y se instaló en Alicante, donde conoció a otras mujeres que habían tenido su misma historia y ahora es parte del Comité de Mujeres Refugiadas y Migradas de España. “Más de 600 mujeres ya han denunciado que fueron víctimas de agresiones sexuales en el marco del conflicto y faltan muchas más que tuvieron que huir”, asegura Castaño.
El reclamo de todas las mujeres que han sido víctimas de la violencia en Colombia es el mismo que planteó Castaño en el foro: “Las mujeres somos un botín de guerra. Y sin embargo, siempre hemos escuchado solo la voz de los hombres, con ellos es con quien se negocia la paz. Somos un país con más de 20 millones de mujeres que también queremos también hablar de paz”.