El guerrillero le sacó el cuerpo a la pregunta. Su respuesta fue un cliché de trasnochada retórica comunista: que eso es un invento originado en la manipulación mediática que hacen los ricos y que son los victimarios los que han sacado esa estadística. En otras palabras, ¿tierras de las Farc? ¡cuento chino…
¿Cuento chino? Para nada. Las Farc tienen más de 700.000 hectáreas tomadas por la fuerza y la cifra no salió del sombrero de un mago.
Salió del testimonio de las víctimas que se han acercado a la Unidad de Restitución de Tierras para reclamar su derecho a que les devuelvan los terruños usurpados a la fuerza bajo la presión del fusil.
La actitud de Márquez fue reveladora frente a lo que podemos esperar de las Farc en La Habana. La negación y el ensañe contra el periodista de Caracol, a quien Márquez sacó por un volado, diciéndole «no se moleste, mi hermano. Tenga usted todo mi abrazo y mi afecto (sic), hasta luego», y de quien luego se burlaron vía Twitter («Señores de Caracol, por favor elabórenle mejor las preguntas a sus reporteros. Pobre Diego Fajardo, ja, ja»), demuestra que para ellos es mejor tener lejos a los medios colombianos que conocen de cerca este conflicto.
Claro, sirve más congraciarse con los periodistas extranjeros que aún creen en el sueño romántico de la revolución armada y que se tragan propuestas salidas de la realidad, como aquella de legalizar los cultivos ilícitos para fines terapéuticos.
Por eso, a las Farc les choca que les pregunten sobre los asuntos en los que se han pelado: los secuestrados, el narcotráfico, las violaciones al Derecho Internacional Humanitario y el desplazamiento forzoso, entre otros.
La declaración de la segunda ronda de diálogos de La Habana supone avances para llegar a acuerdos en el tema agrario.
Según el Gobierno, hay una clara necesidad de un acompañamiento técnico y productivo, para que las familias campesinas incrementen sus ingresos y tengan los mismos derechos que cualquier otro colombiano, y para esto es necesario transformar el campo.
Suena muy bonito, pero, a ver… ¿estamos hablando de todo el campo?, ¿toditito?, ¿incluyendo las tierras que las Farc tienen bajo sus dominios?
Si es así, créanme que sería un avance para una mejor Colombia. Si no, apague y vámonos, pues, como dijo un forista al comentar la actitud de Márquez hacia el periodista: «La altanería y la soberbia desdicen mucho de las buenas voluntades».
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