Indicó que es alarmante lo sucedido y que indígenas no cuentan con la protección estatal suficiente.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos reiteró su preocupación por el asesinato selectivo y continuo de miembros del pueblo Nasa en el departamento del Cauca.
Durante el año 2012, en la dependencia se recibió información sobre 48 asesinatos selectivos en contra de miembros del pueblo indígena en esta región colombiana, por lo que se mostraron en alerta ya que entre enero y abril de 2013, «la Oficina cuenta con información sobre 8 homicidios más, e indicios de que cinco de esos crímenes habrían sido perpetrados por las FARC-EP».
Así mismo se rechazó contundentemente que en estos casos cuatro The Walas, conocidos también como Médicos Tradicionales y Autoridades Ancestrales del Pueblo Nasa, fueran asesinados posiblemente también por mencionada organización guerrillera. Todo ante la indiferencia del estado y la falta de garantías para la comunidad nativa.
«Los indígenas del Cauca están siendo asesinados y no cuentan con la protección suficiente por parte del Estado. El Estado conoce la propuesta de medidas de protección colectivas presentada por los pueblos indígenas del Cauca y basada en el reconocimiento y fortalecimiento de la Guardia Indígena. Ha pasado mucho tiempo y hay demasiadas víctimas. Hoy ante la gravedad de la situación, es necesario que el Estado tome acciones urgentes», dijo Todd Howland, Representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derecho Humanos.
El Comisionado enfáticamente hizo un llamado «al Estado a que cumpliendo con su obligación de garantía y protección de los derechos humanos trabaje con las autoridades indígenas para hacer efectivo el reconocimiento y fortalecer las capacidades de la Guardia Indígena con el fin de mejorar la protección del pueblo Nasa».
Finalmente Howland concluyó que «desde hace meses los indígenas han presentado propuestas sobre su protección. Normalmente, las personas más afectadas por el conflicto: indígenas, mujeres, afrodescendientes, habitantes de las zonas rurales conocen bien su realidad, y saben cómo el Estado puede protegerlos. Es importante que el Estado los escuche».
El llamado de la ONU se da en medio de un clima tenso que se vuelve a apoderar de la comunidad nativa, especialmente la nortecaucana, ya que en menos de un mes, solo de la guardia indígena han sido asesinados tres de sus integrantes en esta zona del país.
El lunes 29 de abril, Belarmino Chocué, un joven de 26 años de edad, quien hacia parte de la Guardia Indígena del resguardo de Canoas, apareció muerto cerca un caño que bordea el corregimiento de Mondomo, jurisdicción de Santander de Quilichao. Según Feliciano Valencia, vocero político de la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca (ACIN), «al muchacho lo torturaron, estaba irreconocible (…) no tenemos conocimiento todavía sobre quienes fueron los responsables».
Belarmino es la tercera víctima de los actores armados en Cauca en las últimas seis semanas; comenzando abril, en la vereda La Esmeralda, Caldono, fue asesinado presuntamente a manos del Ejército el Mayor y guardia indígena Álvaro Chocué, de 57 años de edad. El miércoles 18, también en abril, fue acribillado a bala Benancio Taquinás, líder espiritual y guardia Nasa, en jurisdicción de Jambaló.
La autoría del crimen de Taquinás fue atribuida a milicianos del sexto frente de las FARC, siete de los cuales fueron capturados por 500 guardias indígenas que los fueron a buscar al monte. El lunes 29 de abril, en un juicio indígena realizado en el resguardo San Francisco, Toribío dos de los insurgentes fueron condenados a 40 años de cárcel, por parte de las autoridades ancestrales.
Foto: Ferney Meneses G.