El senador Carlos Fernando Galán habló de la reciente propuesta del expresidente César Gaviria.
¿Qué opina de la propuesta del expresidente César Gaviria?
Se requieren mecanismos para cerrar el capítulo del conflicto armado en Colombia, y Gaviria plantea ese debate. Lo que creo es que hay que aterrizar esa propuesta porque todavía no la entendemos bien.
¿Dónde le hace falta aterrizar?
Él abre el debate, en el sentido de que es absurdo que un guerrillero o un paramilitar paguen uno, dos, u ocho años de cárcel, mientras alguien que financió a ese guerrillero o a ese paramilitar o hizo pactos electorales con él por conveniencia o por temor, termine pagando 30 o 40 años de cárcel.
Le pongo un ejemplo concreto: ¿será que lo que el expresidente Gaviria quiere evitar es la desigualdad de que mientras se plantea perdonar a ‘Iván Márquez’ por las barbaridades que cometió personalmente o como miembro del secretariado de las Farc, al exalcalde Luis Alfredo Ramos terminen condenándolo a muchos años de cárcel, dizque porque se reunió con algún paramilitar para discutir temas proselitistas?
La propuesta del expresidente Gaviria abre un debate necesario para buscar mecanismos que resuelvan situaciones absurdas en términos de justicia, que no nos van a llevar a la reconciliación. Pero que eso sea absurdo, por ningún motivo puede conducirnos a resolverlo con una ley de punto final; para que haya reconciliación y paz y realmente se cierre el capítulo, no puede haber indulto, no puede haber amnistía ni cualquier otro mecanismo que impida esa trilogía fundamental de verdad, justicia y reparación de la justicia transicional, para aquellas personas que si bien no combatieron, contribuyeron a la violencia de una u otra forma.
Pero si no hay justicia contra los crímenes de lesa humanidad, ningún referendo popular logrará cerrar esos procesos…
Eso es cierto. Pero un referendo sí le da legitimidad a un proceso de justicia transicional. El expresidente Gaviria plantea un contexto de análisis de la situación de desigualdad frente a quienes han participado de una u otra forma en el conflicto y dice, en lo cual lo ha respaldado de alguna manera el exfiscal de la Corte Penal, Luis Moreno, que es fundamental una validación o legitimación vía referendo por parte de los colombianos de esa justicia transicional que incluya los mecanismos mínimos para que tenga el respeto de la Corte Penal y de la comunidad internacional.
¿Pero al fin, el planteamiento es que haya o no justicia para todos?
Al expresidente Gaviria le entendí que con que cuenten la verdad y eventualmente reparen a las víctimas, habría indulto, y eso me parece inaceptable tanto para Colombia como para la Corte Penal y la comunidad internacional.
¿O sea que cree que sus planteamientos dejaron por ahí una puerta abierta para un indulto?
Pues me quedó la preocupación. Sí me pareció que dejaba esa sensación de que podíamos estar apuntándole, en algunos casos, a simplemente decirles: “Cuenten la verdad, paguen una plata y quédense tranquilos”, y eso no puede pasar.
Es que, además el expresidente Gaviria, no cree que haya personas en Colombia que hayan cometido delitos de lesa humanidad, porque no existen condenados por ello…
Pues claro que las hay. Oí al fiscal Montealegre cuando hizo la afirmación de que todavía no hay miembros del secretariado de las Farc condenados por delitos de lesa humanidad. Eso no es relevante. Lo relevante es si los cometieron o no, y la justicia tendrá que llegar a esos responsables, arrancando por las cabezas de las Farc. Los miembros del secretariado son máximos responsables de delitos de lesa humanidad y tendrán que responder ante la justicia o, de lo contrario, este proceso no va a ser viable en términos de los estándares internacionales de justicia transicional.
El expresidente Gaviria plantea que a los militares los juzguen por sus acciones, no por sus omisiones…
Eso me preocupa. Hubo omisiones deliberadas para permitir o contribuir a que se cometieran graves crímenes en Colombia y eso tiene que ser investigado. De lo contrario, se puede terminar dejando por fuera a algunos agentes del Estado responsables de delitos atroces.
¿Cree que Gaviria está buscando acercar al expresidente Uribe al proceso?
No me cabe duda de que la propuesta del expresidente Gaviria contribuye a que abramos un diálogo con el Centro Democrático, para pasar la página. Desde luego, buscando que todo responsable responda ante la justicia, pero que no nos quedemos en discusiones eternas jurídicas que no van a llevar a la paz.
¿No será que, además, el expresidente Gaviria está retomando las riendas de la jefatura del Partido Liberal, no solo liderando una salida para la paz, sino intentando poner alcalde en Bogotá y sucesor del presidente Santos?
Puede estar pensando en eso y tiene derecho. Lo que me preocupa es que esté arrancando tan pronto la campaña del 2018. Empezar a plantear desde ahora que el liberalismo se va de la unidad nacional porque tendrá candidato propio no es lo que está esperando el país con las situaciones tan complejas que tiene.
¿Mejor dicho, eso va contra alguien, que se llama Germán Vargas Lleras?
Lo que a estas alturas el país espera es que le resuelvan sus problemas, y no que anticipen las elecciones del 2018 con mensajes incluso desde cierto punto de vista agresivos. El vicepresidente Vargas Lleras y Cambio Radical están en lo suyo, trabajando muy juiciosos en los temas de infraestructura y de vivienda que les encomendó el Presidente, como casi nunca antes se había visto en el país avanzar en ese sector.
Pasando a la política distrital, no veo a Cambio Radical tan entusiasmado con la candidatura de Rafael Pardo. ¿Están distanciados, o le quieren montar un plan B?
No, lo que pasa es que en Bogotá no nos podemos equivocar otra vez.
Tenemos que aprender del error que cometimos en el 2011, cuando fuimos divididos, y quien tenía apenas el treinta por ciento del electorado, ganó, mientras perdimos quienes teníamos bastantes coincidencias. Tenemos que ponernos de acuerdo en un candidato que pueda sacar a Bogotá de la crisis. No digo que no pueda ser Pardo, pero también puede ser Peñalosa. Lo importante es que sea un candidato de unidad.
Fue usted el que mencionó a Peñalosa, y hay muchos rumores de que podría ser el candidato de Cambio Radical…
Entre las opciones está Peñalosa, no me cabe la menor duda. Pero también cabe Rafael Pardo, y cabe David Luna, por ejemplo. El nombre por ahora no importa. La prioridad es ponernos de acuerdo sobre un mecanismo para no terminar dividiendo nuevamente al electorado, porque sería un gravísimo error.
¿Enrique Peñalosa ya le dijo que sí le jalaba a eso?
Hasta ahora Peñalosa no me ha dicho que está decidido a ser candidato, aunque no lo descarta. Lo que Bogotá está esperando es una candidatura de unidad, respaldada por un equipo que saque a Bogotá de la crisis, y no una candidatura solitaria. Por eso es fundamental que el doctor Rafael Pardo abra la puerta para que se configure ese equipo, que podría terminar apoyándolo a él como candidato. Pero que arranquemos por definir la unidad antes de definir el nombre.
Pero el doctor Pardo, que arrancó temprano y está haciendo lo suyo legítimamente, ha dicho que no quiere alianzas, que no quiere componendas, que no quiere acuerdos, que no quiere encuestas, que él va solo…
Estoy seguro de que aceptaría una propuesta de candidatura de unidad, para escoger al que tenga más chance de ganarle al Polo y al uribismo.
A quién es el que hay que derrotar: ¿al Polo, o al uribismo?
Creemos que Bogotá necesita un cambio y a la ciudad la han gobernado muy mal sus últimos gobiernos. No queremos más continuidad en Bogotá. En cuanto a Francisco Santos, una discusión tan agria y tan fuerte como la que hay con el Centro Democrático sobre el tema del proceso de paz, no sería conveniente para Bogotá.
Aunque él lo ha negado, ¿usted descarta que por razones electorales Rafael Pardo termine aliado con las fuerzas de Gustavo Petro?
No lo veo factible. La ciudad requiere un liderazgo distinto, y estoy convencido de que Rafael Pardo lo sabe y por eso no va a montar ningún acuerdo con Gustavo Petro.
No ha concretado cómo sería el mecanismo para escoger al candidato de unidad…
Primero a la gente hay que aterrizarle un discurso. Qué necesita la ciudad y cómo vamos a resolver los problemas que tiene. No simplemente decir: “Vamos a hacer el metro”, sino cómo vamos a hacer el metro. Entonces, convoco a Pardo, a Peñalosa, a Luna y a Jaime Castro, para que participen en la construcción de esa propuesta para la ciudad. Cuando lleguemos al momento de escoger el nombre, el mecanismo más lógico para identificar ese nombre no debe ser una encuesta donde todos participen, sino que evaluemos cuál de esos candidatos que representa esa plataforma programática de unidad que le queremos plantear a la ciudad, tiene más posibilidades de ganarle a los otros candidatos que están en la contienda.
Eso, por ejemplo, juega a favor de un candidato que tenga un negativo bajo en las encuestas, contra otro que tenga un negativo alto. No es una encuesta en la que pongamos a competir a Pardo con Peñalosa, con Luna, o con Jaime Castro, sino más bien, escogemos a uno y lo medimos con los otros, y el que tenga más chance de crecer y de ser alcalde, que sea él quien represente el equipo por Bogotá.
¿Usted cree realmente que existe ese ser humano que, bajo cualquier mecanismo, pueda poner de acuerdo al Partido Liberal, al Partido Conservador, al Partido de ‘la U’, a Cambio Radical y a los ‘verdes’ para ser el candidato de unidad contra la izquierda y contra el uribismo en Bogotá?
No uno, sino varios. Personalmente espero contribuir a esa tarea. Como yo no puedo ser candidato porque estoy inhabilitado, de pronto eso sirve para que pueda servir como un factor de unidad y lograr que nos pongamos de acuerdo por Bogotá.
MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO