A pesar de las constantes intimidaciones y agresiones que frecuentemente reciben, hace meses León Valencia –director de la Fundación Paz y Reconciliación– y su coordinador, Ariel Ávila, no sentían el miedo y la zozobra que se reavivaron esta semana por cuenta de un panfleto en el que son declarados ‘objetivo militar’.
La amenaza fue realizada por la banda criminal de ‘Los Rastrojos’, quienes hicieron llegar hasta las oficinas de la Red Nacional de Iniciativas por la Paz y contra la Guerra (Redepaz), un sufragio en el que además sentencian a muerte a otros siete defensores de derechos humanos y dirigentes sindicales de diversas organizaciones sociales.
Los ataques no son nuevos y, por el contrario, cada vez son más frecuentes. Hace cerca de dos años, desconocidos llegaron hasta la vivienda de Ariel Ávila y hurtaron un computador con información valiosa acerca de sus investigaciones. Casi un año después, en junio de 2013, tanto Ávila como León Valencia, fueron alertados por el director de la Unidad Nacional de Protección, Andrés Villamizar, sobre el viaje de dos sicarios desde La Guajira quienes pretendían atentar contra ellos en Bogotá.
De acuerdo con Ávila, las amenazas e intimidaciones con las que han tenido que aprender a convivir se intensifican cuando se encuentran ‘ad portas’ de dar a conocer investigaciones sobre tierras y despojo por parte de empresarios y ganaderos, así como cuando revelan informes sobre la participación de políticos en hechos delictivos y emiten publicaciones en las que analizan fenómenos de violencia como las bandas criminales.
“Siempre que estamos investigando temas de tierras o hablamos de políticos nos pasa lo mismo. Cuando hablamos de guerrillas como las Farc o el Eln nunca pasa nada, pero cuando nos referimos a otros temas regresan las amenazas”, reconoció Ávila en diálogo con El Espectador.
De acuerdo con León Valencia, las recientes amenazas responden al ‘ambiente crispado’ que vive el país en el marco de los diálogos de paz que se desarrollan en La Habana (Cuba) –los cuales, asegura, han provocado la polarización del país y constantes confrontaciones– sumado a la crisis de los esquemas de seguridad por cuenta de las dificultades de la Unidad Nacional de Protección.
“Las organizaciones criminales quieren hacer notar su presencia y demostrar que están activos, evidenciando que aún causan daño. Para ello utilizan estos medios (mensajes intimidatorios) que siempre asustan. ‘Los Rastrojos’ fue la banda criminal más extendida y más impactante entre 2008 y 2009, pero ahora los que cuentan con mayor poder son ‘Los Urabeños’”, explicó Valencia a este diario.
Tanto Ariel Ávila como León Valencia coinciden en que las intimidaciones pueden provenir de diversos autores y aunque en esta ocasión se identifican como ‘Los Rastrojos’, pueden ser otras organizaciones que emplean ese nombre para sembrar el terror: “mucha gente utiliza esos nombres (‘Los Rastrojos’ o ‘Los Urabeños’) en diferentes lugares del país sin necesariamente pertenecer a una banda criminal. Uno nunca sabe quién está detrás de las amenazas”, indica Valencia.
Según Ariel Ávila, las presiones se recrudecen contra los investigadores regionales que adelantan estudios en varios departamentos y quienes reciben amenazas pese a que procuran trabajar en la clandestinidad. Lo anterior, sumado al miedo y la zozobra que genera entre los trabajadores, provoca que muchos opten por retirarse y emprender otros caminos.
No obstante, el mensaje contra los violentos es contundente: “no vamos a desfallecer en este trabajo. Vamos a seguir investigando, aunque no se puede desconocer que estas intimidaciones hacen que mucha gente renuncie por miedo y que gran parte de los viajes que programamos a las regiones tengan que ser suspendidos”, señaló Ávila.
En este contexto, León Valencia –quien es amenazado por ‘Los Rastrojos’ debido a su pasado guerrillero– manifestó que es necesario que los organismos de control y las autoridades asuman las investigaciones pertinentes de las intimidaciones y logren determinar su procedencia.
“Hay muy pocas investigaciones de la Fiscalía y lo que pedimos es que se aclare el origen de las amenazas ya que eso ayudaría mucho. Muchas veces hay presiones por internet (tanto reales como ficticias) y la Fiscalía tiene que saber cómo llegar hasta ellos y lograr identificarlos. El año pasado tuvimos intimidaciones similares que a veces llegan por teléfono o por correo electrónico, pero esta vez se trata de un sufragio en el que se definen blancos muy precisos”, explicó el analista político.
– Los otros amenazados
Además del analista León Valencia y el investigador Ariel Ávila, en el macabro listado que aparece en el panfleto figuran el director de la Corporación Nuevo Arco Iris, Fernando Hernández; el presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), Julio Roberto Gómez; el director de Redepaz, Luis Emil Sanabria; el presidente de la fundación Nuevo Amanecer, Jesús Mario Corrales; Leonel Narváez Gómez, presidente de la Fundación para la Reconciliación; el director de la Corporación Viva La Ciudadanía, Antonio Madariaga y Marco Romero, director de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento Forzado (Codhes).