El expresidente Álvaro Uribe fue invitado este miércoles a la primera emisión del nuevo programa de análisis del Canal Capital, Hablemos de Paz y Derechos Humanos, dirigido por el analista Pedro Medellín y el jurista español Baltazar Garzón.
Garzón debutó como copresentador en una tensa entrevista al expresidente, quien reiteró su rechazo «a las condiciones» del incipiente proceso de paz.
El periodista y especialista en el conflicto armado Pedro Medellín, dirigió con el exmagistrado el programa, un espacio sin editar que se prolongó durante más de dos horas.
El expresidente Uribe reconoció haberse sentido interpelado: «Yo estoy aquí en la cárcel y vinieron a entrevistarme como el que entrevista a un delincuente».
«Hace afirmaciones tan contundentes que parece que es verdad lo que dice, y no es verdad simplemente por el tono que utilice. Yo no le estoy acusando de nada, yo le he hecho las preguntas», respondió el exjuez y asesor de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Colombia.
Uribe también le refutó a Garzón al decirle que él no es «ni (el dictador chileno Augusto) Pinochet ni (el presidente peruano Alberto) Fujimori», en alusión a la orden que emitió el exjuez el 16 de octubre de 1998 para la detención en Londres del fallecido dictador de Chile.
El no de Uribe al proceso de paz
El exmandatario subrayó su postura contraria a la forma en que se está planteado el proceso de paz entre el Gobierno y las FARC, aunque matizó que su oposición no es a la paz, sino «a las condiciones».
“No soy enemigo de la paz ni de la negociación, pero sí de las condiciones de esta negociación”,’explicó.
«(El Gobierno) ha preferido entrar a buscar la negociación con las FARC que mantener la seguridad democrática», argumentó el expresidente al considerar que con una situación de orden público deteriorada «el Estado se sentará a la mesa en situación de debilidad».
En cuanto al Marco Jurídico para la Paz, que regula el proceso de negociación del fin del conflicto, Uribe afirmó que el presidente instigó a los legisladores para que lo aprobaran, lo que motivó que Garzón le advirtiera que estaba cuestionando «la independencia democrática de un poder del Estado».
Según el expresidente, el Marco Jurídico para la Paz es una herramienta de “impunidad” que permitirá que “terroristas que han sido extorsionistas, secuestradores y narcotraficantes, puedan ser elegidos en cargos públicos”.
En ese sentido, Uribe también se mostró en desacuerdo con que el acuerdo negociado por las partes desde febrero pasado y firmado en agosto de este año, contemple la «elegibilidad» política de guerrilleros desmovilizados que hayan incurrido en delitos como el secuestro o el narcotráfico.
También mencionó que “aunque Santos diga que no hay amnistía ni indulto, en la práctica, el Marco lo permite (…) Una cosa decía el presidente en público y otra la que hacía su asesor de paz, Sergio Jaramillo, en el Congreso”, cuando se buscaba la aprobación del proyecto, según Uribe.
El expresidente subrayó que él hubiera preferido mantener una presión más fuerte contra la guerrilla y “evitar el debilitamiento actual de la seguridad” para poder “negociar con un terrorismo en decadencia, y no con un terrorismo en recuperación”.
“Santos nos sorprendió cuando volvió a calificar como conflicto armado las actividades terroristas de las FARC, eso ayudó a un deterioro de la seguridad (…) El Estado llega en condiciones de debilidad a la negociación”. Uribe desestimó la condición política de las FARC que permite hablar de un conflicto armado en Colombia y aclaró que para él «las bacrim y las FARC son iguales”.
Uribe insistió en planteamientos que ha hecho desde el anuncio del proceso de paz, como que uno de los beneficiados será Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, país que acompaña el diálogo, y cuyo mandatario aspira a ser reelegido en las elecciones del próximo 7 de octubre, así como que este proceso abre la puerta a un modelo «chavista-castrista».
“Demostramos con pruebas la vinculación de las FARC con el gobierno de Hugo Chávez, pero este proceso le sirve a él para relegirse diciendo que no es el cómplice de las FARC, sino el hacedor de la paz en Colombia”, dijo.
Otra de sus preocupaciones está ligada al respaldo internacional al proceso de países que habían identificado a las FARC como terroristas y equiparó a esa guerrilla con la red terrorista Al Qaeda por el impacto de sus acciones armadas.
Las preguntas sobre su mandato
En el programa, Garzón y Medellín también preguntaron al expresidente sobre la política de derechos humanos que ejerció durante sus dos periodos de Gobierno, frente a las denuncias de activistas sobre escuchas y seguimientos ilegales que hoy son investigadas por la Justicia.
«Los temas de seguimientos venían de atrás y el Gobierno nuestro le dio garantías a todo el mundo», incluidos defensores de los derechos humanos y opositores políticos, dijo Uribe ante las insinuaciones de persecución política a la oposición durante su gobierno, realizadas por el exjuez Garzón.
En ese sentido, el exjefe de Estado indicó que “hubo más de 200 asesinatos de sindicalistas” antes de su gobierno, y que al finalizar sus dos mandatos “llegamos a la cifra de un solo sindicalista muerto por homicidio”.
Uribe defendió su gestión en el proceso de Justicia y Paz y en el mejoramiento de la seguridad, y atacó a los opositores que le atribuyen nexos con los paramilitares. Para él, gracias a los avances en seguridad de su administración, se creó en los colombianos “la cultura y el estado de ánimo de que si es posible la seguridad en el país”.
El expresidente aclaró que si bien hubo un gobierno marcado por la “autoridad del Estado”, fue para “favorecer a un régimen democrático, no como sucedió en otros países de América Latina, donde favorecían dictaduras que no respetaban los derechos humanos”.
Según Uribe, la actual administración a dado “señales” que han desmotivado a las fuerzas militares, lo cual, en su criterio, se ha visto reflejado en el aumento de la inseguridad en el país, que a su vez se demuestra en “un aumento del 200 por ciento en ataques a infraestructura y 278 por ciento en ataques a la fuerza pública por parte de la
Ante las preguntas del exjuez Garzón sobre sus supuestos nexos con los paramilitares, el expresidente contestó que en su gobierno se “combatió por igual a la guerrilla y al paramilitarismo”, y agregó que “ningún paramilitar puede decir que tuve relaciones criminales con alguno de ellos. El único gobierno que combatió y desmontó el paramilitarismo fue el mio”.
Así mismo, Uribe dijo que “si hubiéramos dejado que siguiera aumentando el paramilitarismo, hubieran acabado con la guerrilla, pero lo atacamos por igual en aras de defender la institucionalidad del país”.
Finalmente, Uribe se refirió a las acusaciones del congresista Iván Cepeda y dijo que el representante a la Cámara miente y que lo acusa de haber estado escoltado por paramilitares en municipios donde “nunca ha estado en la vida”. El expresidente añadió que Cepeda debe “aclararle al país sus nexos con la guerrilla”.
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