El monumento de las víctimas del 9/11 toca hasta el más duro corazón, pues al estar allí se siente en carne propia la magnitud de los demenciales ataques terroristas perpetuados por Al Qaeda.
Un país que honra sus víctimas es un país que se niega a olvidar el dolor y que busca con esto que generaciones futuras conozcan la historia y luchen para evitar que sucesos semejantes se repitan. No se trata de levantar un simple edificio en honor a quienes murieron, se trata de generar conciencia, de comunicar al mundo lo que allí pasó y lograr cohesionar a la sociedad en torno a un propósito común, evitar a toda costa que el terrorismo vuelva a dejar una cicatriz en el rostro de su nación.
En medio de la visita al monumento pensé en Colombia y en las innumerables víctimas que tenemos a causa del terrorismo. Víctimas desconocidas, que no honramos, no recordamos y más grave aún, víctimas a las cuales nos hemos acostumbrado. Han pasado y pasarán generaciones de colombianos que no se van a enterar de hechos violentos que han ocurrido en nuestro país porque no le hemos dado la importancia suficiente al recuerdo y la honra de lo sucedido. ¿Es posible generar conciencia sin conocer nuestra historia?
Pensaba también cómo es posible que aún existan gobiernos, organizaciones y personas en Colombia y todo el mundo que acepten, reconozcan y justifiquen el terrorismo que ha sufrido nuestro país por parte de los diferentes grupos armados ilegales. ¿No se tratará en buena parte por el desconocimiento de lo que ha pasado en Colombia?
El pueblo judío se ha empeñado desde hace años en comunicar al mundo entero los horrores sufridos durante la Segunda Guerra Mundial por parte de su pueblo.
Se ha invertido potentemente en películas, museos, documentales, obras de arte y más para que el mundo entero conozca un nefasto episodio de la historia de la humanidad que nunca se puede repetir. Lo anterior ha funcionado y el resultado es que hoy se rechace en todo el mundo las ideas y cualquier vestigio del Nacional Socialismo alemán.
En Colombia debemos aprender de estas experiencias, pues el terrorismo y la violencia que han marcado el país, bien merece ser recordada y comunicada. Así, uniendo a la sociedad en torno a un rechazo a la violencia ilegítima y al terrorismo, daremos un paso hacia delante para alcanzar una verdadera paz y reconciliación.
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