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¿Reingeniería a la paz?

By 18 de junio de 2015No Comments

El exdirector de la Policía sale del Gobierno en una jugada que busca concentrar sus esfuerzos en el proceso de paz con las Farc.

En horas de la mañana de ayer, al tiempo que el general (r) Óscar Naranjo entraba al Palacio de Convenciones de La Habana (Cuba) como plenipotenciario del Gobierno en las negociaciones de paz con las Farc, en Colombia comenzaba a correr el rumor de que dejaba el cargo como ministro consejero para el posconflicto y la seguridad ciudadana. La información fue corroborada por los medios de comunicación antes de concluir la primera sesión de diálogos del ciclo 38.


Y aunque es más lo que se desconoce que lo que se sabe sobre la salida de Naranjo del Gobierno, existe información extraoficial que puede ofrecer elementos de análisis. Lo primero que se dice es que el exdirector de la Policía necesita más tiempo para dedicarse al proceso de paz, el cual, coinciden todos, ha entrado en un momento crucial; incluso se habla de punto de no retorno.

También se dice que Naranjo lleva una gran carga en la mesa de diálogos, pues cumple funciones de plenipotenciario y acompaña la subcomisión técnica para el fin del conflicto, al tiempo que trabaja en el desminado humanitario. Además, ante la necesidad de que los diálogos avancen con mayor celeridad, como lo piden el presidente Juan Manuel Santos y la sociedad colombiana, se habla de una inminente reestructuración del proceso. Ello implicaría que los plenipotenciarios tengan más tiempo para dedicar a la paz.

Ya en el terreno de la especulación hay quienes afirman que el Ministerio para el Posconflicto, que hasta hoy no es más que una alta consejería, necesitará también de una reingeniería, pues en este momento no tiene mayores funciones ni tampoco presupuesto. Por esto la salida de Naranjo, que se suma a la del ministro de la Presidencia, Néstor Humberto Martínez, sería la oportunidad para que Santos corrija algunas de las falencias y vacíos que quedaron con la reestructuración que se le hizo a la Presidencia en agosto de 2014.

En ese momento, además de los ministerios del Posconflicto y de la Presidencia, también se hizo el nombramiento de ministras consejeras de Gobierno y Comunicaciones, se creó la consejería para los Derechos Humanos y se le dio al vicepresidente, Germán Vargas Lleras, el encargo de impulsar los grandes proyectos de infraestructura, los equipamientos para las viviendas gratis y los macroproyectos en general.

De acuerdo con los rumores, se espera que en las próximas horas haya un pronunciamiento oficial desde la Casa de Nariño. Mientras tanto, en La Habana, delegados de Gobierno y guerrilla se volvieron a sentar a la mesa en el comienzo de un nuevo ciclo de diálogos, después del acuerdo sobre la comisión de verdad y con un ambiente enrarecido por las noticias de guerra que se dan en Colombia. La presión se siente y se siguen oyendo voces que piden acabar el proceso, mientras la comunidad internacional y las organizaciones sociales claman por el cese bilateral del fuego.

En este contexto, al inicio del ciclo, la delegación de las Farc criticó duramente los pronunciamientos del presidente Juan Manuel Santos en su más reciente gira por Europa. “Su discurso está plagado de distorsiones y de mentiras poco piadosas. Colombia no es el país de las maravillas bosquejado en Oslo, sino el tercero más desigual del mundo”, dijo Joaquín Gómez, miembro de la delegación guerrillera.

Para las Farc, “los puntos de vista del mandatario explicando los acuerdos parciales de La Habana son una sesgada puesta en escena de lo pactado”. Sin embargo, al final de su intervención Gómez sostuvo que harán las desavenencias a un lado para seguir insistiendo en “un acuerdo de cese bilateral del fuego que traiga alivio y nuevas esperanzas a nuestro pueblo”.

En el entretanto, los principales opositores de las negociaciones, el expresidente y senador Álvaro Uribe y el procurador Alejandro Ordóñez, insistieron en sus posiciones. El primero hizo recomendaciones en un tono inusual para que se consiga un acuerdo de fin del conflicto y el segundo, tras resaltar los aportes del exmandatario, consideró que el proceso de paz debe suspenderse hasta que las Farc detengan por completo su aparato militar.

Aunque las recomendaciones de Uribe no son novedosas, pues ya había insistido en la necesidad de exigir a la guerrilla un cese unilateral de fuego, acompañado de una concentración en territorio colombiano con verificación internacional, lo inesperado fue la explicación de la propuesta. Para él, las Farc se deben concentrar en un territorio que no sea de frontera y se podría aceptar que mantengan las armas hasta la firma del acuerdo final, que se subvencione su concentración para que no sigan delinquiendo con fines económicos y que el tiempo que estén concentrados se descuente de la pena que reciban.

El presidente Santos, por su parte, enfatizó que el equipo negociador regresa a La Habana con la consigna de acelerar los diálogos y buscar los procedimientos para acelerar el proceso. “No podemos seguir reuniéndonos cada semana y media, parar una semana y retomar la siguiente semana como una especie de descanso o recreo. Tenemos que ponerle mucha más intensidad a la negociación”.

http://www.elespectador.com/noticias/politica/reingenieria-paz-articulo-566912

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