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Sociedad civil: la paz se toma la calle

By 10 de octubre de 2012No Comments
Si no ocurre ningún otro imprevisto, el miércoles de la próxima semana se estarán sentando por primera vez en Oslo, Noruega, los negociadores del Gobierno y las Farc para empezar a dialogar sobre una paz entre ambas partes.

Está claro que es la primera fase: solo Gobierno y guerrilla. En otros tiempos con eso era suficiente. Pero los tiempos han cambiado. Hoy en día la sociedad civil, en particular las víctimas, tienen una voz que quiere ser tenida en cuenta.

Por eso la paz salió a la calle. En primer lugar, convocada por el propio Gobierno, que sabe que al tema hay que meterle pueblo. Pero, claro, las organizaciones sociales, de víctimas en particular (no sobra repetirlo), además de apoyar la movilización oficial, marchan por la suya.

Mañana

Precisamente para mañana el ministro consejero para el Diálogo Social, Luis Eduardo Garzón, está convocando una movilización con la que se busca que el país demuestre su apoyo a las negociaciones.

El lema de la movilización de mañana es “mi aporte es creer”.

“Esperamos que a las principales avenidas la gente salga por un tiempo determinado, ojalá sea de 12 a 1 del día y todo el mundo se vuelque para que desde las casas hasta los sitios más del campo la gente reaccione sobre un tema tan importante. No es solo un problema de una mesa de conversaciones, sino una movilización para que la gente sienta que esta es una verdadera oportunidad que se le da a la paz”, afirmó Garzón, quien precisó que no espera que se cambien los símbolos patrios, pero propone que mañana la bandera se use, amarilla, azul y blanca, según él, para resaltar el significado de este último color en el imaginario de las personas: “Se debe hacer énfasis en el blanco, este no es un color incoloro, ni insaboro, es un color que ni más ni menos crea confianza, certeza. Hay que apostarle a la credibilidad en relación a la paz, es una semana donde el optimismo debe predominar sobre actos o iniciativas que estén ligadas a la violencia o a la agresión o a la polarización”.

Semana de la Indignación

Por otro lado, desde el lunes se está adelantando la Semana de la Indignación, que comprende una serie de movilizaciones masivas por todo el territorio nacional.

“El Gobierno no ha escuchado el clamor de las organizaciones sociales. Marcha Patriótica tuvo la iniciativa, pero son 116 estructuras sindicales y populares las que han convocado a esta jornada de indignación, que puede conducir incluso a un paro nacional, con mayor razón cuando se iniciará un diálogo de paz en el que, según el Gobierno y la guerrilla, se discutirá una agenda de contenido político y económico”, explicó Carlos Lozano, director del semanario Voz.

Para la convocatoria diversos sectores sociales se unieron en la Ruta Social Común para la Paz para manifestar el respaldo a las negociaciones.

De acuerdo con los voceros de la Ruta Social Común para la Paz, esta iniciativa busca la articulación del movimiento social y popular colombiano a través de sus diferentes propuestas de paz, con el objetivo de incidir en la agenda ya pactada en los diálogos entre el Gobierno Nacional y las Farc. Por esta razón, buscan que la sociedad civil, las organizaciones sociales y populares, y las comunidades tengan una participación directa y clara en unas negociaciones que, según explican, definirán el rumbo del país y esto no debería hacerse de espaldas a las necesidades del pueblo.

“Es el pueblo, sus organizaciones sociales y populares, quienes han vivido los rigores del conflicto y la guerra en Colombia”, afirmó Carlos Arturo García, de Marcha Patriótica; “es a través de la movilización, de la protesta social y de los escenarios de debate abierto y públicos que puede aportar elementos centrales a la construcción colectiva de la paz”.

Además, sostuvo Lozano, “porque es la manera de decirle a la mesa de diálogo: aquí está la sociedad civil. El Gobierno se ha negado a que esas organizaciones sociales y populares tengan expresión en la mesa, se cuidó de incluir entre sus voceros al representante de la ANDI y a otros representantes del mundo de los negocios, pero ¿dónde va a quedar representada la sociedad civil, que no tiene coincidencia ni con el Gobierno ni con la guerrilla?”.

Daniel Rico Serpa, del Congreso de los Pueblos, señaló que “la paz no solamente es el silenciamiento de los fusiles: también debe resolver los problemas sociales y estructurales”, en lo que coincidió Luz Marina Gallego Zapata, de la Ruta Pacífica de las Mujeres por la Paz, al mencionar que esta negociación “no debe ser un asunto que se tramite por las élites de Colombia para su beneficio”, sino que “debe ser para suplir todas las iniquidades en Colombia”.

Más allá

El clamor y los reclamos de amplios sectores de la sociedad civil, que venían pidiéndole pista al Gobierno para que les permitiera participar en los diálogos de paz, se volcarían en el Consejo Nacional de Paz que replantearía el presidente Juan Manuel Santos.

Aunque los participantes de este Consejo no tendrían una silla en la mesa de negociación, que se invite a este ejercicio de participación ciudadana es un avance, “para canalizar las expresiones de la sociedad, necesarias en el proceso”, dijo la representante Ángela María Robledo, del Partido Verde.

Para que esta participación sea más plural y tenga representación de las diferentes organizaciones sociales, se buscará que puedan hacer parte del Consejo las comunidades étnicas y las indígenas, que precisamente ayer solicitaron ser tenidas en cuenta.

Aunque el Gobierno ha manifestado que los diálogos serán únicamente con la insurgencia y a puerta cerrada, esto es, de forma directa y sin interrupciones, García aseguró que “creemos que, en el desarrollo de las conversaciones y del mismo proceso, se tendrá que reglamentar la participación de las organizaciones sociales”.

Respecto a la reconstitución del Consejo Nacional de Paz, Rico aseguró que “nosotros nos estamos disputando un escenario común para la paz y esto quiere decir que ni ese Consejo, ni el Gobierno ni la insurgencia nos representan”.

No faltan razones a las organizaciones sociales para exigir su participación en el proceso de paz: varios de los problemas más sensibles que aquejan al país y que hacen parte de sus reivindicaciones centrales están incluidos en la agenda pactada entre gobierno y guerrilla. Diego Martínez, del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), resaltó que la Ruta Social Común para la Paz “busca no sólo la reivindicación de la idea de una paz con justicia social sino también la de la participación efectiva de las víctimas”.

“De alguna manera se requiere la lucha contra la impunidad y por los derechos a la verdad, justicia, reparación integral y garantías de no repetición”, declaró Martínez, agregando que “es por esto que la mesa de negociación no puede convertirse en un escenario más de impunidad”.

La Ruta Social Común para la Paz está compuesta por procesos de unidad como el Congreso de los Pueblos, la Marcha Patriótica, la Coordinación de Organizaciones y Movimientos Sociales de Colombia (Comosoc), el Movice, la Mesa Ecuménica por la Paz, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), el Comando Nacional Unitario, la Ruta Pacífica de Mujeres por la Paz y otras organizaciones sociales.

Asimismo, las organizaciones participantes reconocen que es de primera importancia impulsar las diferentes iniciativas locales, regionales y nacionales que buscan la paz con justicia social, como son el Congreso de Paz, las Constituyentes Regionales por la Paz, los Consejos Territoriales por la Paz y el mismo Congreso Universitario por la Paz.

Secuestrados

En la agenda revelada, los familiares de los secuestrados sienten que ese tema quedó para la última etapa de las negociaciones.

Por eso también tienen previsto movilizarse y, por lo pronto, se reunirán este domingo Plaza de Bolívar, planteando que el tema del secuestro debe ser prioritario y objeto de discusión desde la primera etapa de los diálogos que se llevarán a cabo en Oslo y La Habana.

Respaldo del Congreso

Efraín Cepeda, presidente del Partido Conservador

Todo lo que sea respaldar al proceso de paz es bienvenido. Tenemos que rodear el proceso de paz.

En el Partido Conservador lo estamos haciendo, dando un respaldo total e irrestricto a este proceso.

Hoy los colombianos lo que más quisiéramos es firmar la paz.

Si aquí hacemos la paz, muchos de esos recursos se podrían destinar a proyectos sociales.

Esas marchas de respaldo no tienen por qué afectar el proceso de paz.

Plinio Olano, presidente (e) de La U

Yo veo a la mayoría de los colombianos sintonizados con el tema de la paz. Los estamos apoyando desde el primer momento: primero apoyando las marchas y expresamos totalmente la paz.

Vemos que es una manifestación libre y espontánea de los ciudadanos así como se ha hecho en otras ocasiones.

Si estas apoyan el proceso estamos de acuerdo con las marchas.

Jesús Ignacio García, del Partido Liberal

Creemos que todo esto es positivo y eso es lo que está demostrando es que en la conciencia pública hay un arraigado sentimiento de la búsqueda de la paz. En la medida que sean manifestaciones de respaldo antes lo fortalece porque lo legítima.

Parmenio Cuellar, del Polo Democrático

El proceso de paz es un tema polémico. No todo el mundo está de acuerdo con el procedimiento.

Todos queremos la paz, pero hay algunos que tienen reservas frente a la forma que el Gobierno piensa que se debe ejecutar este proceso y hay que permitir que esto se exprese pero dentro de unos límites.

Lo apoyamos y no creo que esas marchas vayan a obstaculizar el proceso de paz y todo lo contrario hace que todos se pronuncien.

Carlos Baena, presidente del Mira

Con las marchas les están enviando un mensaje al Gobierno, porque lo que le están diciendo es que quieren más espacios.

Creo que las víctimas están quedando por fuera de una injerencia más directa. Me parece que las negociaciones en Oslo, dentro de los puntos que hay el primero debería ser el de las víctimas y se podría avanzar mucho en términos de confianza con la ciudadanía, porque conocer los datos de las personas desaparecidas genera confianza.

Las marchas lo que hace es legitimar aun más el proceso de paz.

Marcos Avirama, de la ASI

El tema es que muchas de las personas de las distintas regiones del país están convencidas de que es la salida adecuada que se da para tener tranquilidad, en las regiones las gentes están apoyando las marchas.

Yo me he estado moviendo por varias regiones y la gente quiere que este proceso avance y quieren el proceso de paz.

Los colombianos lo que reclaman es que exista la paz. Esto ayuda porque las personas están apoyando y están solicitando que exista respaldo.

http://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/10-2012-sociedad-civil-la-paz-se-toma-la-calle.html
 

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