Es por tal que el ex presidente Pastrana, cuyo fracaso en la búsqueda de la paz con las FARC no pudo ser más estruendoso, no pierde oportunidad de dispararle a la Mesa de Negociación Gobierno- FARC-EP, que se lleva a cabo en La Habana.
Y, por ahí derecho, congraciarse con Uribe, y ya amancebados, comandar los escuadrones de fusileros que darán en partirle las patas a una Mesa de Paz, legitima y legal, armada con las mejores y más sanas intenciones de negociar el conflicto armado colombiano y emprender el camino de la paz.
Propósito sin empeño en el que uno y otro de aquellos mostraron absoluta inferioridad para confrontarlo y obtener por la vía del acuerdo político una salida decorosa y transparente, distinta de la de tierra arrasada y rendición incondicional que animó sus delirantes propuestas y ejecutorias.
Tanto por convicción ideológica como por táctica política y electoral, y hasta por remilgos temperamentales, Pastrana y Uribe son enemigos naturales de la paz con las guerrillas colombianas, trátese de las FARC –EP o del ELN. Y de toda salida política al largo conflicto armado que nunca reconocieron.
Motivo evidente y razón suficiente para encontrar siempre el portillo, o abrirlo a punta de tiros, por donde salir a combatir con sus ejércitos, gremios y señores de la tierra, toda acción destinada a construir los puentes que hagan posible el emprendimiento civilizado de la concordia nacional, opuesto a la extrema derecha que encarnan y siempre han representado.
Y es que ya basta de andar buscando las “fuerzas oscuras” y los “enemigos agazapados de la paz” afuera. O inventándolos. Están aquí. En los cenáculos de todos los poderes que en Colombia han sido, son y pretenden continuar. Y con portavoces claramente identificados, aunque intocables.
Son las mismas “fuerzas oscuras” pero visibles de la violencia contra los liberales; los mismos “enemigos agazapados” pero con las manos libres para acribillar a la UP; la misma “mano negra” conformando ejércitos contra la restitución de tierras y haciendo alianzas con el narcotráfico para lo mismo.
Sí. Las mismas “fuerzas oscuras” y “enemigos agazapados contra la paz”, que le echarán bala a los amnistiados o indultados o con penas en suspensión que salgan de la Mesa de La Habana, si es que antes no le parten las patas.
Para pensar y entrar en zona de riesgo por lo que pueda sobrevenir, esa unión que acaba de sellarse entre el que invocó la paz para ser presidente y el que intensificó la guerra y el conflicto para el mismo y replicado propósito.