Más de 2.000 personas que salieron a marchar este sábado en Santa Rosa de Osos (Antioquia) se unieron para vencer el miedo que dejó la masacre de diez labriegos, el pasado miércoles.
Con pañuelos y camisetas blancas, la población rechazó el hecho exigiendo no quedar en medio de asesinatos y extorsiones de las bandas criminales.
«La vida es sagrada, no más violencia» fue una de las consignas de los santarrosanos, a quienes se les unieron pobladores de otros municipios y artistas.
La movilización partió de la basílica Nuestra Señora de la Misericordia y llegó hasta el parque principal, en donde los asistentes, incluido Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, guardaron un minuto de silencio y luego aplaudieron en nombre de la vida y por la paz.
De manera paralela, autoridades locales y nacionales afinan dispositivos de seguridad para garantizar la seguridad en la región y el retorno de las cerca de 30 familias desplazadas de la zona rural de Santa Rosa de Osos tras la masacre.
El secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoño, dijo que para ello se dispuso un escuadrón móvil de carabineros de 42 hombres y 300 soldados.
Agregó que, luego del consejo de seguridad realizado con el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, el Gobierno reforzará la policía judicial y los proyectos de inversión social que eviten otra masacre. De hecho, ya se creó un grupo de la Sijín, el cual incluye un fiscal especializado, para que investigue los crímenes del pasado miércoles.
«Esta fue una acción puntual, sorpresiva y bárbara que todavía no entendemos», dijo Londoño, quien acompañó el sepelio de ocho de las diez víctimas de la que ya llaman ‘masacre de las tomateras’, porque las víctimas cultivaban ese fruto.
Persecución a las bacrim
Entre las estrategias para frenar el avance de las bandas criminales -grupos a los que se les atribuye la masacre-, las autoridades iniciaron una campaña de comunicación antiextorsión y un acompañamiento a empresarios.
Sobre la presencia de ‘los Rastrojos’ y otros grupos delincuenciales, el funcionario explicó que «esta es una zona con un desarrollo económico importante por su riqueza agrícola y lechera. Además, es estratégica porque es el paso de la troncal que conduce a la Costa Atlántica».
Las bandas también buscan conectar el noreste antioqueño con la zona de Hidroituango, el nudo de Paramillo y con Urabá.