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Tres razones por las que retrocedimos en la lucha contra narcocultivos

By 2 de julio de 2015No Comments

Coca creció a 69.000 hectáreas y está anclada en cinco regiones, según informe de la ONU.

Cultivos de coca en 69.132 hectáreas (un 44 por ciento más que en el 2013) y crecimiento en el potencial de producción de clorhidrato de cocaína. Esos son los críticos reportes que este jueves dará a conocer el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci) de la ONU.

En cuanto a la producción de clorhidrato de cocaína, pasó de 290 toneladas métricas en 2013 a 442 toneladas en 2014. Este incremento, según las autoridades, representa un aumento de cerca del 52 por ciento en el potencial de producción.


El Gobierno ya conocía el aumento –que rompe con la tendencia de estabilidad de los últimos dos años, cuando venía de 48.000 hectáreas–, y por eso trabaja en diseñar un plan integral para combatir los sembradíos ilícitos, decisión que coincidió con la coyuntura de la orden del Consejo Nacional de Estupefacientes de suspender el uso de glifosato en las aspersiones, lo cual aún no está vigente por trámites en la revocatoria de licencias ambientales.

Fuentes que conocen el informe del Simci señalan que el censo arrojó que, si bien los narcocultivos repuntaron, siguen concentrados en cinco puntos: en Catatumbo, Norte de Santander; en Putumayo y Caquetá; en Nariño y Cauca; en Meta y Guaviare y en Antioquia–Córdoba.

Existe, según el informe, un repunte del crecimiento de las plantas de coca en Putumayo. Este departamento fue el que más sembríos registró con un 78 por ciento.

Pese a eso, el informe destaca que Cundinamarca, La Guajira y Caldas hoy son declarados libres de esta planta ilegal.
Además, que de un total de 21 departamentos con cultivos de este tipo, 10 tienen menos de 100 hectáreas sembradas.

Siembran más para aplicar a sustitución

Organismos del Estado tienen información, dada por los campesinos de Caquetá y Putumayo, en la que se asegura que la guerrilla ha incitado a sembrar coca bajo la falsa creencia de que entre más hectáreas cultiven, más ayuda obtendrán del Gobierno en los programas de sustitución de cultivos. Hay versiones de familias que no habían sembrado cultivos y lo hicieron, creyendo que así no se quedarían por fuera de los programas del Estado, más aún, si se firma la paz con las Farc.

El reto de las autoridades es desvirtuar esos mensajes, pues trabaja en un ambicioso plan de sustitución de cultivos ilícitos.

Diálogos en Catatumbo y Putumayo

Si bien para el Gobierno no existe una correlación directa entre el aumento en la cifra con el ritmo de la aspersión con glifosato (en el 2014 fue mayor que en el 2013), sí analizan el incumplimiento de los acuerdos con las comunidades en Catatumbo.

Los acuerdos consisten en no realizar ni erradicación manual, ni fumigación, pero con el compromiso de que abandonen los cultivos de coca. Sin embargo, el aumento es continuo desde el 2013.

Por eso, los ojos están puestos frente a los diálogos con los pobladores en Putumayo, donde el Gobierno trabaja en un plan piloto dirigido a cambiar la intervención forzosa por una integral.

La Unodc ha dicho que la suspensión de la fumigación no incidirá en los cultivos, dado que el 70 por ciento de estos están en zonas donde el Estado hoy no puede asperjar.

Bajó el precio del oro en el 2014

Antioquia y Córdoba, que habían tenido una disminución notoria de narcocultivos en el 2013 el año pasado, tuvieron una alta concentración.

Expertos aseguran que una de las razones de ese repunte fue la caída del precio del oro en la Bolsa de Nueva York, lo que llevó a las familias a volver a sembrar. En esos departamentos, como en Bolívar, los sembradíos habían bajado en parte por la expansión de la minería ilegal.

El Simci también detectó que en el Pacífico hubo un aumento en el precio de la coca, lo que también pudo incentivar la siembra.

http://www.eltiempo.com/politica/justicia/cultivos-de-coca-llegaron-a-69000-hectareas-y-estan-anclados-en-5-regiones/16031976

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