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Un cambio profundo y positivo

By 1 de agosto de 2012No Comments
El notable aumento que ha tenido el tamaño de la clase media en Colombia es una buena noticia, pero el país todavía está por debajo de sus pares en América Latina.

Es usual que en medio de las preocupaciones propias de la realidad diaria sea difícil observar la evolución de Colombia con una mirada de mediano plazo. Sin desconocer los desafíos que el país tiene por resolver, a veces se desdeñan avances que comprueban que nuestra sociedad -más allá de la creencia popular de que todo sigue igual- ha experimentado cambios profundos y positivos en los últimos años.

Así lo viene de comprobar un interesante estudio realizado por Roberto Angulo, Alejandro Gaviria y Liliana Rendón -tres economistas asociados a diversas instituciones-, el cual será parte de un libro próximo a ver la luz. El trabajo en cuestión muestra que entre el 2002 y el 2010 el tamaño de la clase media en Colombia experimentó un acelerado crecimiento, al pasar del 16 al 25 por ciento de la población, lo cual equivale a 1,7 millones de hogares. Para formar parte de ese segmento -vale la pena aclararlo- es necesario tener un poder adquisitivo de entre 10 y 50 dólares diarios, una definición aceptada internacionalmente.

Un tránsito similar al observado en el territorio nacional tuvo lugar durante el mismo lapso en buena parte de América Latina. Gracias a los buenos vientos que soplan en favor de la región, que se han expresado en un aumento del empleo, se presentó una importante disminución de las tasas de pobreza, lo cual generó el desplazamiento de un gran número de personas hacia estratos de ingresos más altos. Diversos analistas sostienen que los integrantes de la clase media en la región son 300 millones, el doble de los que había al comenzar el siglo.

La expresión práctica de esa afirmación se nota en todas partes. El aumento de las ventas de motocicletas, automóviles y electrodomésticos a niveles insospechados, el auge del mercado inmobiliario en las ciudades y la aparición de centros comerciales en múltiples vecindarios son el resultado de una mayor capacidad de consumo, alimentada, además, por un mejor acceso al mercado del crédito.

Según los autores del documento mencionado, «el progreso social en Colombia durante la última década fue notable». El ingreso promedio de los hogares creció 34 por ciento entre el 2002 y el 2010, mientras que la pobreza disminuyó del 50 al 37 por ciento de la población, al tiempo que la indigencia lo hizo del 17 al 12 por ciento. Incluso, si se utiliza el indicador de pobreza multidimensional, que mide las privaciones en una serie de aspectos relevantes, como educación o salud, la caída habría sido de 19 puntos porcentuales, que equivalen a 6,7 millones de ciudadanos.

Bajo esa óptica, el país va por buen camino. Sin embargo, los especialistas hacen notar varios temas a los cuales hay que prestarles atención. El más importante es que el acceso a empleos formales sigue siendo limitado, algo que acaba de ser ratificado por el Dane. Así, es muy bueno que el total de ocupados haya superado en junio los 21 millones de personas, pero resulta inquietante que el subempleo en sus diferentes definiciones haya sido la categoría más dinámica.

Adicionalmente, nos encontramos rezagados frente a otras naciones. En Chile y México, la proporción de integrantes de la clase media es del 50 y el 40 por ciento, respectivamente, lo cual demuestra que hay un largo camino por recorrer para llegar a niveles similares. Si el propósito es seguir avanzando, no solo hay que garantizar que la economía mantenga tasas aceptables de crecimiento, sino que se debe combatir la desigualdad, que en nuestro caso es una de las peores del mundo. Por eso hay que proseguir la tarea y hacer las cosas bien para que, ojalá, el progreso sea sentido en carne propia por cada vez más colombianos.

http://www.eltiempo.com/opinion/editoriales/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12086590.html 

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