El cruce de advertencias que han lanzado tanto el gobierno nacional como la guerrilla de las FARC alimenta la preocupación sobre el rumbo que tomarán los diálogos, después de que ambas partes se acusaron mutuamente de estar ‘jugando con fuego’.
El presidente sorprendió este martes con una contundente declaración en la que afirmaba que el proceso de paz, su mayor apuesta política, podría terminar.
Los demenciales ataques perpetrados por presuntos miembros de las FARC colmaron la paciencia del mandatario, quien por primera vez desde cuando se iniciaron las conversaciones contempló la posibilidad de pararse de la mesa.
A pesar de la advertencia, los ataques contra la población civil continúan. Un nuevo atentado con explosivos se presentó contra la infraestructura energética del departamento de Meta, horas después de que el Gobierno elevó nuevamente su voz contra los grupos guerrilleros.
Las declaraciones del mandatario cogieron por sorpresa a buena parte de los colombianos. Sin embargo, las acusaciones lanzadas contra el grupo guerrillero por los recurrentes actos que han puesto en jaque a la población civil, hasta ahora no han recibido una respuesta oficial por parte de las guerrillas de las FARC.
Los únicos que hablaron del tema fueron Jesús Santrich y Marco León Calarcá, dos negociadores de la guerrilla que están en La Habana. Ambos lo hicieron para el portal del diario británico The Guardian en una entrevista exclusiva titulada “Las negociaciones de paz colombianas fracasarán sin concesiones del Gobierno, advierten las FARC”.
El artículo da cuenta que las acusaciones van y vienen. Las declaraciones dadas por el secretariado de las FARC entran en un juego de palabras y acusaciones después de que Santos, durante un consejo de seguridad en Buenaventura, ciudad afectada por un atentado de las FARC que dejó sin electricidad a casi medio millón de personas, reiteró el daño que las acciones violentas le causan al proceso de paz.
“Por eso quiero hacerles nuevamente esa advertencia a las FARC y al ELN: el pueblo colombiano no acepta los ataques contra la población civil, los ataques que afecten la población civil y que afecten nuestro medio ambiente”, dijo. Tras advertirles que si siguen jugando con candela, se pueden acabar las conversaciones de paz.
Por su parte, los dos guerrilleros utilizaron el mismo juego de palabras para referirse a las condiciones que hoy acompañan los diálogos que se adelantan en La Habana, Cuba. “Están jugando con fuego cuando tratan de eliminar a nuestros líderes con bombardeos. Eso podría hacernos salir de la mesa, ya que quedaría claro que no tenían la voluntad política de llegar a un acuerdo”, dijo Marco León Calarcá. A pesar de estas declaraciones, resalta que no serán ellos quienes ‘rompan’ los diálogos.
La preocupación que se desencadena por la dirección de las negociaciones hace eco desde la advertencia del presidente Santos, y a ello se suman las declaraciones que dan los jefes guerrilleros en el diario británico, donde ponen de manifiesto que el proceso de paz podría estar en riesgo si el Gobierno, apoyado en Estados Unidos espera obtener la rendición de la guerrilla.
“La esperanza de poner fin a la guerra civil en Colombia no se logrará a menos que el Gobierno acepte una auténtica reforma democrática y social”, aseguró Marco León Calarcá.
A pesar del tajante cruce de palabras que se extiende con el pronunciamiento del grupo armado a través del diario inglés, ambas partes ponen un voto de confianza para continuar los diálogos. Falta esperar el rumbo que tomen las acciones de ambos, que, de acuerdo con los últimos comunicados, podrían alterar la dirección de los diálogos en La Habana.
«Estamos comprometidos con la paz y lo hemos demostrado con varios gestos, incluidos tres ceses al fuego unilaterales. No estamos en busca de la revolución en la mesa de negociaciones, estamos buscando la paz con justicia social. Somos una respuesta a los conflictos, no su causa”, puntualizó el líder de la guerrilla.
Sin embargo, criticó los recurrentes llamados de diferentes actores políticos y la comunidad internacional sobre la necesidad de adelantar las conversaciones bajo las condiciones de un cese al fuego bilateral. «Quieren la paz de forma gratuita, pero eso no va a suceder», señaló Calarcá.
Para Santos, las acciones de la guerrilla son incomprensibles no sólo porque dinamitan la fe en el proceso de paz, sino porque hieren gravemente la confianza de los ciudadanos en las propias FARC, quienes buscarían, en caso de un hipotético acuerdo, hacer política. «Ellos mismos están cavando su propia fosa política porque eso es exactamente lo que hacen, que la gente los rechace cada vez más», sentenció el primer mandatario.